Comer de manera responsable es la dieta del futuro (¿Te apetece enseñarlo a tus niños?)

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El otro día, como sucede a menudo, tuve una conversación sobre criar los niños con o sin carne. Sé que es un tema delicato y qué probablemente la voy a liar ;-), pero quiero escribir sobre eso.

En primer lugar, creo que todos debemos reconocer que nosotros, tú y yo, somos privilegiados ya sólo por poder tener una conversación sobre si debemos o no da carne de comer a nuestros hijos. Tenlo en cuenta mientras lees el post, por favor.

También creo que las etiquetas están mal. Las etiquetas (en este caso, palabras como vegano o vegetariano o carnívoro) nos clasifican y nos ponen en cajas. Pero admito que las etiquetas son útiles y prácticas para describir las preferencias de las personas, por lo que en este post hablaré de tres etiquetas que nos ponen en tres cajas: carnívoros, herbívoros y comedores responsables. A este debajo yo le llamo el gráfico de Mickey Mouse (es proporcionalmente incorrecto y un tanto utópico, lo sé, pero ¿no es lindo?).

Mamá carnivora VS Mamá hérbivora

Tú, mamá carnívora, piensas que los animales (incluidos nosotros, los humanos) que comen a otros animales es la forma de vida más natural. Tú, mamá herbívora, piensas que seres humanos (entre todos los animales) que comen a otros animales es cruel e injusto para el mundo animal.

Tú, mamá carnívora, piensas que necesitas darle carne a tus hijos para que estén sanos, y te gusta comentarlo. Tú, mamá herbívora, piensas que la carne es mala para tu salud: además, el doctor te dijo que tus hijos herbívoros son más sanos que la mayoría de los niños de su edad, y te gusta comentarlo.

Tú, mamá carnívora, intentas desesperadamente transmitir el mensaje de que no todos los comedores de carne contribuyen al sufrimiento de los animales: hay una manera de comer carne de manera responsable y eso es lo que quieres enseñar a tus hijos. Tú, madre herbívora, intentas  desesperadamente convencer a todos de que comer carne no es ético: si los niños supieran lo que los animales pasan para convertirse en comida, nunca elegierían de comer carne.

Tú, mamá carnívora, obligas a tus hijos a comer carne porque eso es lo que comes tú también: estás imponiendo a tus hijos tu punto de vista. Tú, mamá herbívora, obliga a tus hijos a no comer carne porque así es como comes tú también: estás imponiendo a tus hijos tu punto de vista.

Entonces, ¿quién lleva la razón?

Creo que ninguna de los dos. Creo que “quién lleva la razón” es la pregunta incorrecta. Creo que la conversación no debe ser sobre comer o no comer carne, esa es una elección muy personal y que se debe respetarse sí o sí.

Creo que deberíamos empezar a introducir la sostenibilidad de nuestro planeta en la conversación. Creo que aunque decidas comer carne o no, la verdadera elección debería ser comer de manera más responsable.

En nuestra familia, siempre hemos sido carnívoros, creo que es muy natural matar y comer a los animales, y estamos criando a nuestros hijos con carne. Pero recientemente, todos cambiamos a lo que creemos que es un estilo de comida más responsable y respetuoso con el medio ambiente.

¿Qué significa comer de manera responsable?

Cuando comencé mi viaje eco-friendly hace un par de años, nunca pensé que algún día reduciría mi consumo de carne por el bien del planeta. Pero cuanto más investigo, más me doy cuenta de que comer de manera responsable — en nuestra sociedad y en la parte del mundo en la que vivimos — significa preferir una dieta más encentrada en plantas.

Eso no significa tener que evitar la carne (a menos que tú creas que toda la carne es mala para la salud — yo no lo pienso y además yo no voy a entrar en eso).

Si quieres comer carne, creo que comer de manera responsable significa volver a ver la carne como un lujo, como lo era cuando los humanos teníamos que cazarla para comerla.

Significa evitar carne que provenga de la ganadería intensiva, porque la ganadería intensiva es una de las cadenas de suministro que produce más carbono y que es más dañina para el medio ambiente; además de eso, no hay NADA NATURAL en la forma en que tratamos y matamos a nuestros animales para comerlos (te invito a ver un par de videos de ganadería intensiva en YouTube, si aún no lo has hecho).

Significa comprar y comer carne que sabes de dónde viene y evitarla si no lo sabes (incluso cuando comemos en restaurantes, aunque sea más difícil y los extremos tampoco me parecen buenos).

Comer de manera responsable también significa muchas otras cosas, independientemente de si comes carne o no. Significa preferir frutas, verduras, carne y pescado de temporada y locales para parar de importar nuestros alimentos desde la otra parte del mundo, lo que aumenta nuestra huella de carbono* (si no tienes familiaridad con el concepto de huella de carbono, puedes leer el asterisco al final del post). También significa aprender a cocinar más con ingredientes frescos, para evitar comprar alimentos en plástico en el supermercado. La lista sigue.

Tal vez, al final del día, comer de manera responsable simplemente signifique volver a la forma en que solían comer nuestros ancestros (lo que para mí es bastante curioso, porque eso es exactamente lo que me gustaba del concepto del estilo de comida paleo que seguí durante años).

“¡Pero mis hijos necesitan carne!”

La conversación se hace complicada cuando se trata de nuestros niños.

Entiendo quién piensa que una dieta equilibrada incluye carne y que los niños necesitan una dieta equilibrada para estar sanos; pero aunque yo coma carne, sé por una investigación exhaustiva que se puede obtener el mismo equilibrio de proteínas/grasas/hidratos de carbono de una dieta que no incluye carne.

Además, en el mundo de hoy, donde hay una gran variedad de alimentos disponibles para nosotros (incluso a nivel local), realmente no es necesario comer carne si no queremos.

La salud es un asunto delicado, ya que no todos los organismos funcionan de la misma manera, y no todos los metabolismos interactuan bien con esta o aquella dieta, pero te invito a investigar y experimentar en ti mismo (por ejemplo, cambiar dieta durante unos meses y sacar análisis de la sangre) antes de pensar que los humanos necesitamos carne para estar sanos.

“¡Los niños nunca elegirían comer animales muertos!”

También entiendo quién dice que los niños son seres completamente compasivos, y que no comerían carne si supieran de dónde viene.

Tengo un ejemplo de esto en casa. Oliver (con casi 4 años) es un herbívoro autodidacta y lo respetamos.

Desde nuestra última visita a una granja totalmente autosuficiente, donde Oliver realmente entendió de dónde proviene la carne, decidió que no le gusta comer nada que “proviene de cerdo, vaca o agua”, y siempre pregunta antes de comer algo que no reconoce. Que esto sea una fase o no, elegimos respetar su elección, y después de varios meses tratando de entender las razones, Oliver un día simplemente nos dijo: “No me gusta cuando la gente mata a los animales”.

Así que sí, estoy a favor de respetar el deseo y la empatía de Oliver hacia los animales, pero también me gusta tener siempre en cuenta que proviene de una posición de privilegio: creo que cualquier niño no dudarías un segundo en comerse un animal que fuera matado en frente de sus ojos, si se estuviera muriendo de hambre.

¡Cambiemos la conversación, padres!

Entonces, ¿qué hace un padre?

Cambiamos la conversación, incluso en nuestras cabezas. En mi opinión, la conversación no debería ser si dar de comer carne a nuestros hijos o no.

La conversación debería ser cómo enseñar a nuestros niños a comer de la manera más responsable para la sostenibilidad de nuestro planeta. Tenemos la responsabilidad de generar una generación que comprenda las amenazas que somos y que estamos causando a nuestro planeta y que sepa cómo hacer su parte para asegurarse de que todavía haya un planeta para sus hijos y nietos.

¿Cómo podemos hacer que la conversación “carne/no carne” sea más respetuosa?

Si alguna vez has entablado una conversación sobre el estilo de comida con alguien, especialmente con otros padres, sabes lo difícil que es. Tengo dos amigas que se aman en pedazos, pero no pueden hablar sobre las preferencias de comida porque les cuesta superar sus diferencias de mamá carnívora VS mamá herbívora.

Entonces, ¿cómo podemos hacer que la conversación sea más saludable y más respetuosa?

Enfócate en informarte. Tomar decisiones informadas tarda mucho tiempo, pero es la base de una vida y crianza responsable. Tenemos la suerte de vivir en un mundo donde la información está ampliamente disponible, utilicemosla bien. No sigas la masa, decide con tu cabeza.

Concéntrate en evitar las etiquetas. Las etiquetas ponen a las personas en cajas, comienzan la conversación de los egos, no de las mentes. Algo tan simple como cambiar “¿Eres vegano?” con “¿Comes carne?” establece el tono para una conversación más saludable.

Céntrate en evitar los extremos y las generalizaciones. No todos los herbívoros y carnívoros toman decisiones informadas, pero todos merecen el beneficio de la duda. Además, los extremos me parecen muy poco saludables: me encanta la filosofía Montessori, pero eso no significa que esté de acuerdo con todo lo que escribió Maria Montessori. De la misma manera, quiero comer de manera responsable, pero si quiero compro una banana que provenga del Costa Rica o me pido un secreto en mi restaurante orgánico favorito.

Enfócate en una alimentación responsable. ¿Recuerdas el gráfico de Mickey Mouse del principio? Puedes ver claramente que tanto los herbívoros como los carnívoros pueden ser comedores responsables (o no responsables), así que cuando hablas con otros padres concéntrate en difundir la idea de una alimentación responsable. Creo que todos estemos de acuerdo en que mantener vivo nuestro planeta debe ser un objetivo común (y primario) de todos los seres humanos.

Por último, si bien no menos importante. Céntrate en el viaje de las personas. Deja a un lado tu ego y juicio y ten curiosidad por saber cómo las personas llegaron a tomar sus decisiones, qué razones las motivaron; y habla sobre tu propio viaje. Funciona para cualquier conversación sobre cualquier tema.

*¿Qué es mi huella de carbono?

Gracias a mi hermana por escribir esta explicación. Si quieres aprender más sobre el cambio climático de una manera fácil y divertida, síguela en Instagram @unlearnthemyth.

En pocas palabras, mi huella de carbono es la cantidad de carbono que produzco directamente e indirectamente. En la sociedad actual, es imposible vivir sin emitir dióxido de carbono (y otros gases dañinos de efecto invernadero). Algunas de estas emisiones son consecuencia directa de nuestras acciones: por ejemplo, cuando condiuciomos nuestro coche, la combustión que le permite moverse produce dióxido de carbono. Otras emisiones solo están conectadas indirectamente a lo que hacemos: la mayor parte del año, los platanos que compramos tienen que ser enviados desde Sudamérica. Los buques portacontenedores y los camiones emiten carbono, y una parte de esa emisión se puede vincular indirectamente a la compra de mi plátano. La suma de las emisiones de carbono directas e indirectas constituye mi huella de carbono.


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La mujer detrás de las palabras

Me llamo Carlotta, tengo 33 años, soy italiana, estoy casada con un finlandés, y juntos criamos a Oliver (4) y Emily (2) Montessori e multilingües. Estamos vendiendo todo para viajar por el mundo.

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  1. María Torres - marzo 17, 2019

    Muy interesante tu postura. Coincide un plco con la mí. Poco a poco nos vamos concienciando

  2. Sono d’accordo con te sul fatto di evitare etichette e sul fatto di educare a mangiare in modo responsabile ma, ancor prima, in modo più sano e soprattutto consapevole.
    Mi ricordo una conversazione con una mia amica anni fa, quando si cominciava a parlare degli effetti disastrosi dell’olio di palma. Nella mia famiglia per ragioni che sarebbe lungo spiegare qui abbiamo sempre avuto un occhio di riguardo sul capire da dove provenga il cibo che mangiamo, per cui la questione dell’olio di palma era già abbastanza nota.
    La mia amica un giorno arriva e mi dice:”Ho comperato questo prodotto ma c’è scritto che ha l’olio di palma, per cui adesso devo buttarlo. E pensare che fino a ieri lo mangiavo”
    “E ora perché non lo mangi più?”
    “Ma sei matta?! Hanno detto che non si può che fa malissimo”
    Questo è il nocciolo della questione: la gente non si informa, non è consapevole di quello che c’è dietro al cibo e neppure degli effetti che certi alimenti, come lo zucchero raffinato, possono avere sul corpo umano.
    Afiinchè il tuo discorso funzioni, secondo me, c’è bisogno di informare in maniera corretta il consumatore. Ma è più comodo non farlo.

    • Carlotta - marzo 25, 2019

      Ciao Priscilla! Sono d’accordo con te, faccio fatica anche io con gente che on si informa, ma negli anni ho capito che a volte anche queste persone sono disposte a farsi piantare un semino in testa e, chissà, a volte cambiare le loro abitudini se riconoscono un valore in quello che ascoltano. Per questo continuo a provarci senza sosta con i pannolini lavabili, con mangiare in maniera responsabile, raccogliere plastica, comprare meno e in maniera più consapevole… perché sono convinta che il vero cambiamento per il nostro pianeta debba iniziare dal basso!

      È il potere delle masse e credo fortemente che stiamo assistendo a un momento incredibile che segnerà la storia, con figure come Alexandria Ocasio-Cortez Cortez e Greta Thunberg… qualcosa sta già cambiando, dobbiamo solo continuare a presentarci giorno dopo giorno e combattere insieme questa guerra e suon di piccoli cambiamenti! ❤️

  3. Ciao Carlotta, hai quindi abbandonato/modificato la tua Paleodieta?
    Un abbraccio e in bocca al lupo, Silvia

    • Carlotta - marzo 25, 2019

      Ciao Silvia! Sì, a dire il vero l’abbiamo modificata gradualmente già quattro anni fa quando è nato Oliver, non perché non ci creda più, ma perché abbiamo reintrodotto ogni tanto pasta (e glutine). E anche perché ho poco a poco capito che non mi piacciono le etichette e che preferisco semplicemente mangiare naturale e cucinare da ingredienti freschi, e poi il più possibile locali e di stagione. Insomma… ci siamo creati il nostro stile alimentare personale, che per me è più responsabile e sostenibile 🙂


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