Enseñar a tus hijos a guardar los juguetes no es *tan* difícil

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Nuestro apartamento no siempre está ordenado como se ve en las fotos. Pero diría que la mayoría de las veces no es un desorden. Todos contribuimos a mantenerlo limpio, especialmente los niños (yo diría, y Alex seguro que estaría de acuerdo, que yo soy la más desordenada de la pandilla, ¡ay!).

A Oliver y Emily les encanta el orden: en realidad, a todos los niños les encanta el orden — créeme, incluso a los tuyos — porque los niños pequeños tienen una tendencia natural al orden. Nosotros, los padres, simplemente necesitamos nutrirla dándoles las herramientas.

Estas son las “herramientas” que funcionaron para nosotros en nuestra casa y me apetece compartirlas porque han funcionado dos veces y con dos niños MUY diferentes:

  • Tenemos una selección muy limitada de juguetes, que para mí es fondamentale para que lo que sigue funcione.
  • Tenemos una selección aún más pequeña de juguetes que utilizamos.
  • Dejo fuera alrededor de 5-6 juguetes por niño, o menos ahora que Oliver y Emily comienzan a disfrutar de los mismos juguetes.
  • Todos los juguetes que no usamos se quedan en un armario.
  • Todos los juguetes disponibles están bien ordenados en nuestros estantes. Por lo general dejo los rompecabezas en su caja; para juguetes con muchas piezas (y una tabla), coloco las piezas en un recipiente en el estante (y el recipiente en la tabla, para que la usen como bandeja cuando sacan el juguete del estante).

  • Por lo general, tratamos de usar un juguete y lo volvemos a colocar en el estante antes de coger otro (como en la escuela Montessori).
  • Roto los juguetes en los estantes cuando: 1. Lo recuerdo (a veces tardo un tiempo); 2. Los niños comienzan a hacer un caos a la hora de jugar, lo que en mi opinión significa que ya no están interesados en lo squash hay fuera; 3. Me piden un juguete que está en el armario (en cuyo caso lo cambiamos por uno de los estantes).
  • EVITAMOS cajas y cestas: puede parecer que ayudan a mantener la habitación ordenada, pero en realidad promueven el caos. Cuando un niño busca un juguete en una caja, por lo general termina dándole la vuelta a la caja, creando así un desastre que probablemente le parecerá demasiado difícil ordenar.
  • Nuestra area de juego es delimitada por un alfombra (nuestra es 2x2m) que ayuda a contener el desorden.

¿Cómo les enseñaste a tus hijos a ordenar?

Me lo preguntan mucho. La respuesta puede decepcionarte, pero la verdad es: nunca les enseñé. Desde que eran muy pequeños, cada vez que jugábamos con ellos, seguíamos la regla de “volver a poner el juguete en el estante antes de coger otro”: así, día tras día, creamos el hábito de forma espontánea y, porque elegimos Montessori, en la escuela el hábito se reforzó.

El otro día, volví al salón después de acostar a Emily, y Oliver había arreglado todos sus juguetes solo. Me dijo: “He limpiado todo. Tenemos que coger un material y luego devolverlo antes de coger el siguiente, como en mi escuela. Emily ha hecho un desastre! “. (El desastre consistía en tres juguetes fuera al mismo tiempo y sí, a menudo llama los juguetes “materiales” y jugar “trabajar”).

¿Qué haces cuando se niegan a ordenar?

Esta es siempre la parte difícil: “¡pero mi hijo se niega a ordenar!”. Lo escucho mucho. Antes de darte soluciones, quiero recordarte que todos los niños (los míos también) pasan por fases de más desorden y menos desorden y es normal.

Cuando se les olvida, se lo recuerdo (incluso si ya han sacado un juguete nuevo).

Si aún se niegan a hacerlo, simplemente empiezo yo y les pido que me ayuden (generalmente lo hacen, incluso solo una o dos piezas es suficiente).

Si la situación se sale de control — sucede — y todos los juguetes de nuestros estantes están en la alfombra, les ayudo. Los niños generalmente se sienten abrumados cuando tienen que limpiar un gran desorden (¡es por eso que guardar un juguete antes de coger otro funciona tan bien!), y si les pedimos que ordenen en ese momento, nos ignorarán y terminaremos en una lucha de poder. Si ofrecemos nuestra ayuda, en cambio, lo más probable es que la acepten porque por naturaleza prefieren el orden.

Estas son frases típicas que uso — ahora que Oliver es más grande, la ayuda verbal a veces es suficiente:

“¿Quieres que te ayude a guardar?”

“Yo guardo este juguete, y tú guardas ese”

“¿Puedes pasarme todas las piezas de ese juguete para que pueda ponerlas en el contenedor?”

“Puedes comenzar con este juguete, guardar todas las piezas en esa canasta y volver a colocar la canasta en el estante”

Cuando Oliver era más pequeño, decirle “Si no quieres guardar, lo hago yo” normalmente era suficiente para que corría a hacerlo todo solo, pero eso definitivamente ya no funciona 😉

Ahora, lo que funciona para nosotros en la mayoría de las situaciones es comprensión, empatía, ayuda e instrucciones simples.

No hay recompensas ni castigos, solo feedback

Mi feedback

Trato de nunca amenazar o castigar a Oliver si él no limpia, y definitivamente nunca lo premio por limpiar (aunque le doy las gracias).

En sus períodos de desorden (que generalmente coinciden con momentos estresantes en su vida, el comienzo de la escuela, el regreso a casa de un viaje…) o cuando se niega a guardar durante muchos días seguidos, generalmente guardo sus juguetes en el armario (en algún momento solo teníamos Duplos para usar). Puede que veas esto como un castigo, pero para mí estoy eliminando el elemento abrumador del juego: menos juguetes, menos desorden, menos frustración al ordenar. Y él lo acepta.

Por lo general, los vuelvo a colocar en nuestros estantes gradualmente, cuando creo que es la hora o cuando él los pide (aunque generalmente me sorprende cuánto tiempo puede seguir sin juguetes, simplemente utilizando su imaginación para jugar).

El feedback del ambiente

Esto sucedió solo unas pocas veces, pero funcionó como magia.

Oliver se había olvidado de ordenar y se rompieron algunos de los juguetes que él había dejado (los pisamos, Colbie los comió, Oliver los atropelló mientras sacaba su bicicleta). Fue triste, eran buenos juguetes que hemos tenido que tirar, pero fue una gran lección y 100% proporcionada por el ambiente.

Probablemente no rompería sus juguetes a propósito solo para enseñarle una lección, pero si estuviera desesperada por soluciones, ¿por qué no? El fin justifica los medios, ¿no? 😉

¿Puedo enseñar a mis hijos ahora que son mayores?

Los niños viven en el ahora, tienen una capacidad increíble para adaptarse a nuevas situaciones y crear nuevos hábitos. Creo que hacer un cambio en su ambiente (tener menos juguetes disponibles, deshacerse de cajas y canastas) y crear un nuevo hábito de guardar un juguete antes de coger uno nuevo es suficiente para “enseñarles” a jugar de manera más ordenada.

A veces, con los niños pequeños, es suficiente liderar el camino con nuestro ejemplo; con niños mayores no tengo experiencia, pero podría funcionar hablar con ellos, explicar el problema, pensar juntos en soluciones y crear un hábito personalizado y razonable con el que todos se sientan cómodos.

Y siempre, siempre evitar los extremos. ¡La flexibilidad es la mejor herramienta de la maternidad! Últimamente, Oliver quiere sacar todos sus rompecabezas y hacerlos todos en la alfombra al mismo tiempo… ¿por qué no?


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La mujer detrás de las palabras

Soy una treintañera, trilingüe, mamá Montessori y 88% paleo. Profesora de idiomas por trabajo, bloguera y bailarina por pasión.

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  1. Great blog post! I try and rotate toys but this has spurred me on to actually take a few more away – less is definitely more when it comes to playing mindfully and peacefully.

    • Hi Georgia, and thanks for your comment! Yes, yes, less is more! And as a bonus, toys always feel new after a few weeks in the closet 😉

  2. grazie dei tuoi sempre preziosi consigli!!! ci proverò sicuramente!!!


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