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Cómo la bici da confianza a Oliver en cada aspecto de su vida

sep 16, 2019 • Mamás, papás & niños

Cuando la gente ve a Oliver (4 años) andar en bicicleta, dicen que es increíble. Luego, inevitablemente, empiezan a preguntarme cuándo comenzó, cómo comenzó, qué marca es la bicicleta, qué modelo… y siempre estoy feliz de parar y contarles sobre Woom, porque me encanta apoyar a las marcas en las que creo 150 %.

Pero lo que siempre les digo también es algo que nunca he escrito: andar en bicicleta aumentó enormemente la confianza de Oliver.

Oliver siempre ha sido un niño sensible, es bastante reservado, no le gustan los sitios con mucha gente, le cuesta intentar cosas nuevas si no está seguro de tener éxito; también, siempre fue el más joven en nuestro pequeño grupo de amigos bebés, lo que significa que también era el último en lograr cada hito — y esto a veces podría haber afectado su confianza.

Luego le regalamos la bicicleta woom 2: para nuestra sorpresa, él se montó y pedaleó. Alex le pudo ayudar corriendo a su lado solo un par de metros antes de que empezara a pedalear por sí mismo (lo prometo, puedes ver un video aquí).

Y cuanto más pedaleaba, más quería pedalear. Cuanto más pedaleaba, más seguro se sentía.

Me pedía que saliésemos con la bici casi todos los días, no dejaba que nadie llevara su bicicleta por las escaleras, siempre pedaleaba frente a nosotros, se quejaba cuándo estaba cansado, pero nunca paraba de pedalear.

Pronto, superó a su woom 2 — no en tamaño, sino en confianza — y le regalamos la woom 3: comenzó a ir más rápido, superando los límites, tomando curvas más profundas, subiendo cuestas arribas, yendo cuesta abajo tan rápido como podía, intentando saltos y trucos, con una mano, sin manos, de pie, sentado en el cuadro, balanceándose cuesta abajo con los pies arriba… y siempre tenía el 100% de control de su bicicleta.

Un día, fuimos a dar un paseo en bicicleta de 10 km en el paseo marítimo, y él lo hizo sin quejarse ni una sola vez. Tenía tres años.

Mientras lo observaba pedalear en silencio, zigzagueando despreocupadamente para evitar la gente y los agujeros en el suelo, mirando el mar, incluso cantando bajito a veces, me di cuenta de algo: su bicicleta no era solo un medio de transporte o un pasatiempo para él. Era un estado mental de concentración profunda.

Tener una bicicleta tan ligera y maniobrable le permitía conducir sin pensar en la parte tecnica, lo que le permitía alcanzar ese estado de concentración. La bici se convirtió en una fuente de confianza, meditación, autoafirmación, felicidad. Era lo que m mejor sabía, lo que le hacía sentirse 100% él mismo, su puerto seguro, su zona de confort…

Hay más. En la bici, y solo en la bici, siempre era el más rápido — lo que no siempre es importante, pero siempre y sin lugar a dudas es un refuerzo de confianza.

Y la confianza que obtuvo de la bicicleta se reflejaba en todos los aspectos de su vida.

Comenzó a probar cosas nuevas con más frecuencia “Es cómo andar en bicicleta, si lo intento puede que sepa hacerlo”.

Dejó de ser tan duro consigo mismo cuando fallaba: “Es cómo aprender un nuevo truco en la bicicleta, si no puedo hacerlo al principio, lo intentaré de nuevo”.

Comenzó a desafiarse a sí mismo en el patio de recreo, “Si puedo andar en bicicleta, tal vez también pueda hacer esto”.

Su bicicleta se convirtió en su referencia, y me di cuenta de algo: a veces vemos a nuestros hijos luchar con nuevas experiencias y tratamos de aumentar su confianza motivándolos y empujándolos para conseguir algo — lo hacemos con cariño, porque creemos que podrían disfrutarlo y tener éxito.

Pero tal vez, solo tal vez, deberíamos dejarles que ganen tanta confianza como puedan con lo que ya saben, dejar que vean por sí mismos de lo que son capaces, dejar que empujen sus propios límites solos, cuando están listos, experimentar lo que es sentir el deseo de tener éxito en algo — ese impulso que puede mover montañas.

Y luego, solo esperar hasta que ese sentimiento genere un efecto avalancha en todos los demás aspectos de su vida cotidiana. Porque lo más probable es que lo haga.

¿Alguna vez te ha pasado que un pasatiempo se haya convertido en una fuente de confianza para tu hijo en la vida cotidiana?


Disclaimer:

Hemos sido orgullosos embajadores de Woom durante más de dos años. Elegimos woom después de una extensa investigación online, me puse en contacto con ellos y estuvieron felices de colaborar. Miles de kilómetros luego, sigo creyendo sinceramente que woom fabrica las mejores bicicletas para niños EN TODO EL MUNDO! Por eso sigo escribiendo sobre ellos.

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