Dar y recibir consejos de neo padres

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Oliver & nonna Savina

Hoy es uno de esos días en que no consigo escoger un tema: un millón y un post me pasan por la mente (serán las hormonas del embarazo?) y me gustaría escribir sobre todos ellos al mismo tiempo. Bueno, eso no va a funcionar.

Así que.

Ahora voy a parar mi cabeza y te cuento de una maravillosa frase que encontré hace unos días en un post escrito por Jason Fried:

Los consejos son como la fruta: mejor si son frescos.

Me hizo pensar en dar (y recibir) consejos, y la razón por la que realmente esta fase va tan bien con mi maneare pensar es debido a algo que mi madre me dijo cuando estaba aquí de visita durante dos semanas (que, por cierto, fue genial para salir a cenar una veces sola con Alex… lo necesitábamos como pareja!).

Me dijo: “Es como si lo que decís tu y Alex fuese la Biblia”. Era su forma de decir que nunca seguimos sus consejos (o los de mi padre). La verdad es que ne parte tiene razón.

Ves, desde el comienzo de este viaje llamado ser padres, Alex y yo hemos querido hacer las cosas a nuestra manera. ¿Cuál fue nuestra manera? Bueno, todavía no lo sabíamos, pero estábamos muy decidido a descubrirlo, cometendo errores y corrigiéndolos, pero siendo siempre fieles a nosotros mismos.

Para que entiendas a dónde voy, te voy a contar una anécdota: cuando Oliver tenía sólo unos pocos días, mi madre y mi padre (que estaban aquí para conocer a su primer nieto) insistían en que le pusiéramos la crema en su culete. Ya que hay nueve años entre mi hermana y yo, sabía perfectamente lo que querían decir: recuerdo como el culete de mi hermana (lo siento Cri, es relevante para el punto) siempre estaba completamente blanco, cubierto de crema Fissan.

Bueno, Alex y yo no queríamos eso. Somos de esa clase de padres raros que nunca jamás utilizamos ningún producto químico (cremas, aceites) o medicinas para Oliver, al menos no en el primer año de su vida (seguimos en esa línea, pero ahora somos más flexible). Como en todo lo demás, nos pensamos simplemente que cuanto más natural, mejor.

A pesar de habérselo dicho a mis padres, al tercer día llegaron a casa con un paquete de crema de la farmacia. Nunca la utilizamos, y cuando el culete de Oliver sepuso todo rojo de una manera insoportable, fuimos a la farmacia y compramos nosotros mismos la crema más natural que tenían (elegimos la crema Nappy Rash por Weleda).

Estoy segura de que mis padres pensaron que no apreciamos su ayuda o que no queríamos sus consejos.

Bueno, no es así. Entonces, en nuestro tercer día de ser padres, todavía no sabíamos que queríamos una crema natural para el culete de Oliver. En realidad, pensamos que no necesitamos crema en absoluto—por eso no usamos la que nos habían comprado—y tuvimos que llegar a un compromiso. Así que por un lado seguimos su consejo, sólo que teníamos que llegar a nuestra propia conclusión en nuestro propio tiempo.

Es decir, nosotros valoramos su experiencia, nos gusta escuchar a la forma en que hacían las cosas, e incluso cuando parece que no—porque ya he tomado mi decisión—les escucho. Escuché cuando me dijeron que le diera un medicamento para bajar la fiebre de 39,5 ° C, escuché cuando me dijeron que no lo coja cada vez que llora, si no queremos mimarle, escuché cuando me dijeron que le pusiera la ropa nueva de la tienda a los pocos días de vida sin lavarla antes (lo hicimos una vez, ya que era una emergencia y nunca más). Escuché. Escuchamos, pero luego hicimos lo que pensamos que era correcto para nosotros y para él, que era diferente de lo que nos recomendaron.

Los consejos están relacionado con la experiencia, ¿verdad? Por eso las personas mayores sienten tener más y piensan que, debido a esa jerarquía que surge de forma natural, las personas más jóvenes deben escucharles.

Sin embargo, yo creo que la experiencia de 10, 20, 30, 40, 50, 80 años es única y en realidad no es comparable. Mi experiencia en mis 30 años de vida por supuesto es inferior a la experiencia de mi madre de 55. Pero eso no significa que su experiencia me ayudará a enfrentar mis desafíos o a criar a mis hijos: somos diferentes personas, criadas en diferentes formas, crecidas en diferentes momentos, y mis elecciones de vida y puntos de vista no podrían ser más diferente de los suyos.

Lo que estoy diciendo es que los padres solemos subestimar mucho nuestro potencial y pensar que alguien que ya ha pasado por allí sabrá mejor. Esto no es siempre cierto.

Las cosas han cambiado mucho desde que nuestros padres fueron padres de un bebé/niño. Hoy en día, hay muchos cursos para los padres, para que se sientan en control, para darles las herramientas que necesitan para tomar decisiones basadas en sus valores y creencias, en lugar de seguir ciegamente a guías obsoletas y escuchar a autoridades que ya no están al día.

Los padres ahora pueden ser siempre menos ingenuo; gracias a internet, tienen todo el conocimiento que necesitan al alcance de su mano para tomar sus propias decisiones y el tipo de padres que quieren ser. Si me dices que internet está lleno de información engañosa que no siempre es buena y correcta, estoy totalmente de acuerdo contigo, pero creo que el exceso de información es mejor que ninguna información en absoluto: sólo hay que aprender a hacer una selección basada en nuestros principios y valores.

Como aquella vez que el pediatra quería hacer a Oliver un análisis de orina mediante un catéter en su pene, diciendo que usar la bolsa de plástico no era lo suficientemente fiable: como yo había investigado en internet, insistí que utilizaran la bolsa de plástico y sólo en caso de resultado positivo habría aceptado utilizar el catéter (más invasivo y mucho más doloroso). Me miraron como si estuviera loca, una de esas mamás que piensan que saberlo todo. Pues, los resultados fueron negativos y no fue necesario realizar más pruebas (dolorosas).

Ahora, no estoy diciendo que no quiero que mis padres (o la gente en general) nos aconsejen. Todo lo que pido es que acepten que tal vez no seguiremos sus consejos, y a pesar de su experiencia de 30 años como padres, podemos optar por seguir el consejo de nuestra amiga que tiene un hijo de 18 meses y acaba de pasar por la fase que estamos a punto de vivir con Oliver.

Porque los consejos son bienvenidos en cualquier forma, color, jerarquía e idioma, pero son, de hecho, mejor cuando son frescos.


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La mujer detrás de las palabras

Me llamo Carlotta, tengo 33 años, soy italiana, estoy casada con un finlandés, y juntos criamos a Oliver (4) y Emily (2) Montessori e multilingües. Estamos vendiendo todo para viajar por el mundo.

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  1. Bellissimo anche questo articolo Carlotta. E tanto, tanto vero…


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