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¿Dejarías todo para ver el mundo intero?

ago 9, 2018 • La Tela Viaja

Viajar es un inspiración continua, y sabes que tienes un alma de viajero cuando en tu corazón sientes que podrías seguir viajando. Para siempre. Cuando echas de menos a casa, pero realmente no tienes ganas de regresar, ni siquiera después de dos meses. Cuando te gusta tu rutina, pero puedes tirarla por la ventana para una aventura.

Alex y yo hemos tenido un pensamiento loco hace unas semanas: ¿por qué no podríamos viajar siempre? ¿Por qué no podríamos probar durante un par de años lo que la gente llama “vida nómada”? ¿Qué es lo que realmente nos impediría vender todo lo que poseemos, poner lo demás en un par de maletas grandes, dejar nuestro piso de alquiler y seguir viajando de un lugar a otro? ¿Qué perderíamos o echaríamos de menos? ¿Y qué ganaríamos?

Esta idea sigue rodándome por la cabeza y la única forma que conozco de procesarla es escribir sobre ella. Así que aquí va, pros y contras, deseos e dudas, en la forma más simplista en que puedo expresarlos. Porque al fin y al cabo vosotros, mis lectores, sois siempre una fuente de inspiración y consejo y tengo ganas de saber lo que opináis.

PROS

  • Siempre digo que viajar es lo único que compras que te hace más rico. Imagínate cuánto podríamos viajar si no tuviéramos ningún gasto fijo — alquiler, coche, escuela, guardería — excepto los del viaje.
  • Odio el pensamiento de deber morir un día, siempre lo he odiado, y si tuviera que decir una cosa que haría que valga realmente la pena vivir la vida, diría viajar. Hay tanto mundo para ver y tan poco tiempo para verlo. Un estilo de vida nómada nos permitiría ver el mundo entero — y mientras lo escribo, una descarga de adrenalina corre por mis venas y me saltan las lágrimas.
  • Alex y yo podemos trabajar en cualquier lugar del mundo, estamos en una posición tan privilegiada que estaríamos completamente locos si no la aprovecháramos.
  • Podríamos vivir el estilo de vida minimalista que llevamos años deseando. La idea de vender todo lo que poseemos y salir con solo un par de maletas nos resulta muy atractiva.
  • Oliver y Emily vivirían el mundo, conocerían tantas culturas, experimentarían tanta vida. Les daría una mentalidad diferente para toda la vida.
  • Un viaje de dos meses como el que hicimos en Canadá no es barato, da igual lo frugal que consigues ser. Y además hay un alquiler que debes seguir pagando a "casa", y que hace que las vacaciones sean aún más caras.

CONTRAS

  • Ya no tendríamos un lugar para llamar "casa", que siempre me ha gustado. Mi hogar no es donde está mi casa, es donde está mi gente. Extrañaría tanto a mi gente, extrañaría ver crecer a los hijos de mis amigas, extrañaría mis espectáculos de baile con las personas que considero familia…
  • Me gustan mis cosas. Puede sonar tonto, pero me gusta mi buena sartén, mi HomePod, mi proyector. Me gustan los juguetes y libros de Oliver y Emily. Me gusta que Alex tenga su bicicleta, porque es su único hobby. Me gusta hacer que cada piso a largo plazo que alquilamos sea precioso para mis propios estándares: extrañaría esto si viajáramos constantemente.
  • No puedo dejar de pensar, ¿seríamos egoístas? ¿Sería correcto para los niños? A los niños les encanta la rutina, y ellos también tienen a su gente. Oliver no habla mucho de sus amigos, pero sé que los extraña, y extraña a amigos en general: el otro día estaba jugando con algunos amigos nuevos en el parque, y mientras le miraba jugar con otros niños, me di cuenta que era la primera vez en más de una semana. Cuando viajas constantemente, es (más) difícil encontrar amigos.
  • Por último, pero no menos importante. En septiembre voy a recuperar parte de mi tiempo para escribir y trabajo, cuando Emily comience la guardería. Viajar y no tener una rutina significa que tendría que dejarlo de nuevo, al menos en parte.

La idea de comenzar realmente una vida nómada me hace morderme todas las uñas (que es lo que hago cuando me siento estresada y nerviosa). Pero también sé cuando realmente quiero algo porque puedo encontrar pros para todos mis contras y motivaciones validas para hacer lo que pienso.

PROS PARA MIS CONTRAS

Mientras escribía mis contras, una pequeña voz dentro de mí decía:

  • Es cierto, pero no sería muy diferente de como he vivido con mi familia durante los últimos 10 años. Es una elección, y puedo conseguir que funcione como lo hice con mi familia. E imagina cuántos amigos nuevos haríamos, tendríamos un amigo en cada parte del mundo.
  • En dos meses de aventura en Canadá, no he echado de menos a nada de lo que he dejado en casa. Soy flexible, me adapto con facilidad y de hecho estoy aprendiendo a ser aún más consciente a la hora de comprar. Tener un lugar para poner cosas desencadena la necesidad/las ganas de comprar aún más.
  • Puede que seríamos egoístas. Puede que no sería al 100% lo que necesitan los niños. Pero a) Si no lo hacemos ahora que los niños aún no están en la escuela, ¿cuándo?; b) No irían a la guardería todo el año, pero al fin y al cabo ¿el mundo real no es la mejor escuela? Y c) Podríamos quedarnos en el mismo sitio más tiempo o hasta elegir lugares con guarderías Montessori, si queremos.
  • Es cierto. Pero luego imagina cuánto tendría para escribir. Vida nómada con niños pequeños… ¡me parece una fuente infinita de material para mi blog! Y además no es irreversible, podemos parar y volver a echar raíces cuando queramos.

Esto es lo que me está pasando por la cabeza, de manera intermitente.

Pero sobre todo este pensamiento increíble: al final de esta aventura, habremos vivido dos meses en el este de Canadá. ¿Qué pasaría si pudiéramos ir al oeste de Canadá? Y luego a los Estados Unidos. O a América Latina. Y luego al otro lado del mundo a Australia. Y luego a Asia. Y luego al Polo Norte… y quizás irguiendo siempre al sol. ¿No sería maravilloso?

Así que te pregunto: ¿lo harías, si pudieras?