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Dejarle llorar? Pensaba que nunca iba a hacerlo

NOTA dos años después: intenté exactamente lo mismo con mi segunda hija, Emily, pero con ella nunca funcionó, tan pronto como me di cuenta de que lloraría por horas, decidí dejarlo. Esta es evidencia de que cada niño es diferente y de que no hay métodos universales o experiencias modelo: siempre debemos escuchar nuestro instinto maternal.


Durante las 12 noches pasadas, Oliver ha ido de despertarse casi cada hora a dormir 12 horas a noche y dormirse solo por la noche. Hice algo que va en contra a mis creencias de la maternidad, pero estoy aprendiendo que los compromisos son la llave para mi sanidad mental.

Desde que nació, Oliver estuvo acostumbrado a dormirse en brazos o al pecho. La mayoría de las noches, se despertaba cada tres horas, tomaba el pecho y volvía a dormir. Era un encanto. Pero alrededor del sexto/séptimo mes, todo cambió: nuestras noche se hicieron siempre peores, Oliver empezó a despertarse casi cada hora, utilizaba el pecho como chupete (casi ni mamaba) y no tenía ni idea de como volver a dormirse solo (claro, nadie se lo había enseñado).

El mejor artículo sobre el sueño de los peques

Hace mucho tiempo, leí este articulo inglés muy largo (créeme, es la Biblia del sueño infantil!) y algunas frases se me quedaron en la cabeza porque describían perfectamente nuestra situación. Las voy a parafrasear aquí porque quizás te ayude a ti también:

Si no has acostumbrado a tu niño a dormirse solo por cuando tenga entre los 6 y los 9 meses, es muy probable que tu bebé que se despertaba 2-3 veces a noche cuando era recién nacido se ha convertido en un niño de 6 meses que se despierta cada 45 minutos toda la noche.
Alrededor de los 6-8 meses los niños desarrollan algo llamado “permanencia del objeto”: son capaces de recordarse de cosas y personas. Esto significa también que pueden recordar que cuando se quedan dormidos en tus brazos tú estás allí, pero cuando se despiertan en su cama ya no estás. Es como si tú te quedaras dormido en tu habitación y te despertaras en el jardín. Yo gritaría también.
Si continúas a sorprenderle a tu bebé cambiando las circunstancias después que se han quedado dormidos, te encontrarás con un bebé que ahora lucha con el sueño a la hora de dormir. El entorno que encuentran cuando se despiertan tiene que ser IDÉNTICO al que vieron cuando se quedaron dormidos. No, esta no es la única razón por la que bebés mayores y niños de despiertan. Pero es sin duda LA MÁS PROBABLE.
Muchos padres no entiende esto y siguen durmiendo a sus niños en brazos o al pecho, pensando que es una fase, que es común regresión del sueño, que pasará y todo será más fácil. No es siempre así, a menos que no enseñes a tu bebé a dormirse solo. Y si tu bebé tiene más de 8 meses, sigue durmiendo mal y ya has probado diferentes técnicas, has llegado a la ciudad del dejar llorar.

Dejar a mi hijo llorar? En la vida!

Cuando leí este artículo por primera vez (lo he vuelto a leer tantas veces que casi me lo sé de memoria), no me gustó. Estaba segura que podía hacerlo mejor. Dejar a Oliver llorar? Mi pequeño monito? Nunca! Creo en el contacto, el calor, en dar amor en todo momento, en seguir al niño. Pensaba que nunca le habría dejado llorar para dormirse.

Hasta que llegué a un punto en que la falta de sueño estaba afectando mi ser buena madre, paciente y relajada durante el día y convirtiéndome en un vegetal algunos días, un zombie rabioso otros días, o una combinación de los dos en el peor caso.

El método Catherine o de los tres minutos :-)

Uno de esos días en versión zombie-vegetal, después de no dormir durante cuatro noches, hablé con Sarah, madre de tres niñas y “baby-guru”, que me dijo: “Esto es lo que hizo mi hermana Catherine y si yo fuera tú, lo haría esta noche. Primero, apaga el monitor: le vas a escuchar de todas formas, pero no te despertarás al mínimo ruido. Cuando Oliver se despierta, entra y, sin mucha interacción, porque eso le despierta más, arrópale y sal. Lo más probable es que llore. Siéntate fuera, hazte fuerza y espera tres minutos (ponte una alarma si hace falta). Después de tres minutos, si sigue llorando vuelve a entrar, arrópale y sal durante otros 3 minutos. Hasta que se quede dormido”.

Le dije que iba a apagar el monitor, pero que no le habría dejado llorar.

El método de los tres minutos adaptado a nosotros

Al llegar la noche, sin embargo, Alex y yo estábamos tan cansados que sabíamos que algo tenía que cambiar. Así que, contra toda posibilidad, decidimos intentarlo. Cuando Oliver se despertó y empezó a quejarse, Alex entró (fue él para que Oliver no oliese mi leche), le dejó tumbado y le arropó (cosa que le sorprendió y le hizo llorar más), le dijo que está todo bien, que estamos en la otra habitación, que por la noche hay que dormir, que le queremos. Le besó y salió. Oliver por supuesto lloraba. A los dos minutos, Alex volvió a su cuarto e hizo la misma cosa. Oliver paraba de llorar durante unos minutos, pero al rato volvía a empezar. Eso duró una hora — en la que Alex siguió entrando cada 1.5/2 minutos y yo me comí todas la uñas — pero después se quedó dormido y no le volvimos a escuchar hasta las 8:30 de la mañana.

Nos despertamos sintiéndonos raros, tan culpables como si le hubiéramos abandonado. Nos parecía equivocado. Incluso nos pareció que Oliver se portaba diferente con nosotros (me di cuenta luego que no era verdad). Dejamos pasar una horas para reflejar y al final decidimos que la única manera para entender si la noche pasada había producido algún efecto, era volver a intentar. Y menos mal que lo hicimos.

Las noches siguientes

La segunda noche, Alex le puso a dormir sobre las 21:00: leyeron un libro y después Alex le puso en la cama semi despierto, se quedó con él hasta que casi estaba dormido y salió. Oliver se durmió casi enseguida, sin llorar, y no se despertó hasta sobre las 2.30. Esta vez fui yo. Entré, le arropé, le hablé dulcemente al oído, finalmente le dije que iba a salir y que le iba a ver por la mañana: tardó un minuto y medio en volverse a dormir. Hasta la mañana.

La tercera noche fue Alex, misma cosa: Oliver tardó un minuto en dormirse otra vez, pero a los 15 minutos volvió a llorar. Alex volvió, le arropó, le confortó y salió: después de otro minuto y medio Oliver se quedo dormido. Hasta la mañana.

La cuarta noche ni nos dio tiempo de llegar a su habitación que ya había vuelto a dormirse solo. Hasta la mañana.

Han pasado dos semanas y Oliver sigue durmiendo genial, casi siempre 12 horas a noche. No solo eso. Se duerme solo pro la noche: cuando ya no quiere leer (ahora estamos leyendo Barney’s ABC & 123), lo empuja hacia un lado, pone la cabeza en el pecho de Alex o en el colchón y duerme. A veces llora un poco, suavemente, creo del cansancio. Nunca tarda más de 15 minutos en dormirse completamente.

Lo que aprendió Oliver esa noche que le dejamos llorar

Sobretodo, que es capaz de dormirse solo. Nunca le habíamos dado la oportunidad de probar así que por supuesto no lo sabía. En estas dos semanas, pasó de dormirse solo en brazos o en el pecho a dormirse solo en su cama por la noche. De despertarse cada hora u hora y media a dormir toda la noche, es decir — como sabemos que esto no es cierto — a volver a dormirse solo cuando se despierta (la mayoría de las veces sin ni llorar).

Lo que aprendimos nosotros de todo esto

Que marcharse cuando tu bebé llora es la sensación peor del mundo. Pero también que a menudo tenemos que darle la oportunidad a nuestros bebés de enseñarnos (y a si mismos) que pueden hacerlo. Oliver estaba listo para aprender a dormirse solo y dormir bien por la noche. Y te diré más: creo que él mismo estaba harto de despertarse cada hora y dormir mal, pero simplemente no sabía como hacerlo diferente. Necesitaba una guía.

Funcionará para ti?

Ojalá. Como ha funcionado tan bien para nosotros, te aconsejaría intentarlo si tienes el mismo problema. Pero cada persona —grande o enana — es un mundo y a lo mejor lo que funcionó para nosotros no funcionará para ti. A lo mejor tú también, como yo, estás en contra de dejarle llorar y piensas que nunca lo harás. Y quizás nunca lo hagas y tu niño aprenda igual. O quizás, como yo, llegues a tu límite, cuando ya no dormir por la noche significa tener menos paciencia por el día y buscarás una solución que no es totalmente en linea con tus principios.

Y está bien.

A ser padre se aprende sobre la marcha

Lo que de verdad he aprendido de esta y otra mil ocasiones es que a ser padre se aprende sobre la marcha. Que lo que te parece equivocado un día, puede parecerte correcto (o indispensable) al día siguiente. Que a veces reglas, principios, métodos y valores simplemente no concuerdan con tu nueva realidad. Y los padres simplemente nos adaptamos y seguimos evolucionando.

Porque esto de verdad es el trabajo más difícil, agotador y desafiante del mundo. Resulta difícil creer que pueda ser, al mismo tiempo, el más gratificante.