La Tela di Carlotta
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Como muestro empatía a mis niños

ene 2, 2021

Gran parte de mi método educativo se basa en enseñar empatía a mis hijos a través de mi ejemplo. La empatía es algo que yo misma tuve que aprender hacia ellos – sobre todo durante las crisis (“rabietas”), cuando me parece que lloran por nada, cuando no los entiendo, cuando creo que me retan…

Esos son los momentos en los que si muestro empatía, ellos la aprenden. Para la próxima vez, para la pelea con el hermano, para la bofetada de la hermana.

Si no soy un padre que aprende a ser padre, no puedo esperar que mis hijos sean personas que aprenden a ser personas.

Como muestro empatia

Estas son algunas de mis formas favoritas de modelar la empatía con los niños, especialmente durante una crisis (lloran, gritan, me pegan):

1. Silencio y respiración: a veces basta con nuestra presencia y mantener la respiración tranquila. Si se dejan abrazar, los aguanto y respiro más hondo: mi calma es su calma.

2. Un toque suave: toca su brazo, espalda o mano. A veces, nuestra presencia física comunica más de las palabras. Por lo general, intento usare menos palabras posible cuando un niño tiene una crisis. Si noto que estoy hablando demasiado, paro y digo: "Podemos hablar luego, ¿quieres un abrazo?".

3. Escucha activamente: a veces los niños no necesitan nuestras palabras, necesitan que escuchemos las suyas. Una buena manera de empezar es: "Te entiendo", aunque no les entendemos en ese momento.

4. Sonidos de comprensión: a veces un simple sonido como "Oh", "Mmm", "Ah-ha" les comunica a nuestros hijos que les estamos escuchando y les entendemos. También ayuda a tomar tiempo para pensar que palabras usar.

5. "Cuéntame más": cuando están lo suficiente calmos para hablar, mostrar interés en sua palabras vale mucho. Significa "Estoy interesado, estoy escuchando, te cuido, te amo". "¿Qué has hecho?" empieza la conversación asumiendo que el niño causó su propia emoción. "¿Que pasó?" podría llevar a una conversación que el niño aún no está listo para tener. "Cuéntame más" es neutral, el niño tiene el control de la conversación.

6. Describe la emoción: al nombrar la emoción, ayudas a tu hijo a comprender lo que está sintiendo. “Pareces _____ [abrumado, decepcionado, frustrado, triste, asustado]”. Esto también puede animarle a pensar en sus emociones (Quizás pueda decir: "No, no estoy *enojado*. Estoy *triste*"), lo que activa la parte del razonamiento en el cerebro y les ayuda a calmarse. Nombrar la emoción ayuda a domarla.

7. Seas el "intérprete" de tu hijo: traduce sus emociones y reacciones. “No querías [hacer daño a tu hermana / verter agua en el suelo / pegar al niño]. Estabas intentado… [jugar con tu hermana y la empujaste; verter agua en el vaso e la vertiste en el suelo; coger tu juguete que el niño te había quitado]". Atención: no justifico el comportamiento, lo entiendo y doy la bienvenida a la emoción antes de hablar del comportamiento.

8. Reflexiona sobre la causa: ¿qué provocó la crisis? Si entiendo esto, generalmente puedo solucionarlo más fácilmente. Observar a nuestros hijos es una de las herramientas más poderosas.

Lo que evito hacer

1. No generalizo: intento evitar adverbios como "nunca" y "siempre". ❌ "Siempre eres el mismo", "Nunca guardas tus cosas".

2. No amenazo: intento evitar hablar del futuro, me quedo en el presente. ❌ "Si no ayudas a ordenar, Oliver no querrá jugar contigo la próxima vez".

3. No levanto la voz: hay pequeñas cosas en nuestro cerebro llamadas neuronas espejo, que reflejan la emoción de los demás. Si tu emoción es ira, adivina qué emoción te devolverá tu hijo/a.

Si hago algo de lo anterior, suelo entenderlo porque en lugar de calmar la crisis, la alimento y empeoro la situación. El volumen del llanto aumenta. Los gritos se intensifican. Los niños se tiran al suelo.

Respiro una vez (o dos) y luego uso uno de los métodos mencionados arriba para mostrar empatía, restaurar el control de la parte racional del cerebro y volver a sintonizarme con mis hijos.

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