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Límites y consecuencias en la filosofía Montessori

jun 14, 2016 •

Aunque escriba casi siempre del aspecto práctico de Montessori porque creo que sea un comienzo genial para empezar a involucrar Montessori en nuestro estilo de crianza, no quiero que pienses que Montessori es solo eso.

Lo más importante en Montessori es la transformación del adulto, porque la educación de los niños empieza por los padres.

Así que hoy te voy a contar un aspecto que es super importante si quieres criar a tus hijos Montessori: exponer los límites de manera positiva y intentar explicar siempre las consecuencias.

Qué significa exponer los limites de manera positiva?

Significa parar de decir los clásicos ”no”, olvidarse las amenazas sin sustancia y en cambio explicar a tu niño lo que puede o no puede hacer de forma positiva, diciendo las consecuencias.

Por ejemplo, en lugar de decir “no dejes los juguetes en el suelo” podemos explicarle que “si dejamos los juguetes en el suelo, podemos pisarlos y romperlos” o que “cuando los busquemos la próxima vez, quizás no los encontremos”.

Pero claro, una cosa es exponer los límites y otra es que los niños estén de acuerdo con esos límites.

Respetar las etapas naturales del desarrollo de nuestros hijos

Es muy importante tener en cuenta que los niños empiezan a entender límites con un año y medio, y no están preparados para obedecer hasta los 4-5 años.

Hasta entonces, es muy común (y comprensible) que a veces deciden respetarlo y otras veces deciden ignorarlo. Cuando esto pasa, es también importante que los padres recordemos que los niños no nos están desafiando (aunque sé que parece que sí), sino simplemente no saben todavía entender el limite u obedecer.

Los padres tenemos que respetar sus etapas naturales del desarrollo, posiblemente sin darle etiquetas como “desobediente” o “malo” cuando hacen algo que le habíamos pedido que no hicieran. Exploraremos las etiquetas mejor en otro post.

Así que ¿no deberíamos darles limites antes de que puedan entenderlos?

No. Los limites son sanos, y los niños los necesitan porque les dan seguridad. Los adultos también los necesitamos, porque, como dijo Maria Montessori, “los limites son más eficaces cuando son iguales para todos, también para los adultos”.

Si damos limites desde muy pronto, además, tenemos más tiempo para entender cuales limites son importantes y cuales no y para practicar las palabras que queremos utilizar, porque cuando los niños entren en una edad en la que sepan entender y respetar los limites, la manera de exponerlos hace una gran diferencia.

Estas son tres reglas sencillas que puedes aplicar para dar limites a tua niños (y a ti mismo):

  • Si el niño tiene menos de tres años, dar un solo límite y muy claro. Si el limite tiene sentido, el niño lo acepta más facilmente. Por ejemplo: puedes hacer lo que quieras, pero sin hacer daño a nadie. Esto es un límite muy sencillo de entender y explicado con palabras muy claras.
  • Convertir todas las frases en positivo. Escoge las frases más comunes que utilizas en el día a día, y dale la vuelta para exponerlas de forma positiva. Aquí te dejo unos ejemplos:No te pongas de pié en el sofá —> Solo estamos de pié en el sueloNo toques el cacharro de Colbie —> El cacharro de Colbie lo usa solo ColbieNo te metas los dedos en la nariz —> Si tienes mocos puedes coger un pañuelo y limpiarteNo toques el iPad —> El iPad lo puedes usar solo con mamá y ahora mamá no puedeNo tires la comida al suelo —> La comida la comemos o la volvemos al poner en el plato
  • Intenta evitar cuanto más posible las clásicas amenazas, las que los padres dicen y nunca cumplen: "Si no recoges, no vamos al cumple de tu amiga!". Estas son amenazas sin sustancia (¿de verdad no le vas a llevar al cumpleaños?) y el niño aprende a reconocerlas enseguida. En cambio, intenta explicar las consecuencias de las acciones.Si no recoges, no vas al cumple —> Si no recogemos los juguetes, llegaremos tarde al cumple y nos perderemos muchos juegos Si no apagas la tele, mañana no vamos al parque —> Si miramos mucha tele, no tenemos tiempo para otras actividades como ir al parque, jugar con los cubos, regar las plantas…

Hace falta mucha práctica y la parte más complicada es que los resultados a menudo no se ven enseguida, pero si perseveras en un futuro no muy lejos verás los beneficios y la convivencia con tus pequeños humanos será más fácil y agradable. Como siempre, el secreto es la consistencia.