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Face yoga, el yoga para la cara

may 11, 2020 • Vida sostenible

Mi mente todavía hace viajes durante el yoga, cuando conseguiré quedarme en el momento durante una sesión entera, haré una fiesta, ¡estáis todos invitados! Un día, durante uno de esos viajes mentales, tuve un pensamiento loco: si entreno los músculos de mi cuerpo, ¿no debería entrenar los de la cara, también?

Busqué en Google y descubrí que tenemos 43 (!) músculos en la cara y que mi idea no era nada revolucionaria: alguien había pensado en ello y le había llamado Face Yoga, yoga facial. También descubrí (la vida es increíble!) que una amiga mía en Marbella tiene un curso completo online sobre el yoga facial, la contacté y ella decidió regalármelo. Para darle las gracias hoy quiero contaros sobre él: ya me conoces, si no me hubiera gustado no escribiría nada :-)

El programa se llama Fit Faces y Natalia es increíblemente enérgica, lo que podrías pensar que no funciona con el yoga, pero su entusiasmo por lo que enseña a mí me motiva mucho.

No voy a escribir todos los beneficios del yoga facial, prefiero dejarlo a profesionales como Natalia: puedes registrarte aquí para hacer un mini test y recibir una serie de correos electrónicos que te lo explicarán todo (están en inglés). ¡Ni siquiera me voy a centrar en los resultados, aunque incluso mi marido notó un cambio después de solo 2 semanas de hacerlo todos los días!

Hoy te cuento cómo es el curso de Natalia y cómo me hace sentir a mí. Su yoga facial se centra en los masajes faciales más que en mover la cara de manera divertida (aunque también hay algo de eso) y el programa que hago yo se llama Essentials Program, dura 6 semanas y cubre cada parte de la cara: cabeza, frente, ojos, nariz, músculos masticatorios (que causan mucha tensión en la cara), mandíbula, boca y cuello.

Esta es mi foto antes después, pasaron seis semanas entre una y otra (aunque al final salté algunos días porque estábamos cambiando de Pais) y no está retocada para nada (se nota): honestamente no creo que le haga justicia al programa, pero yo veo un cambio. ¿Tú?

Además, aunque me gusta la idea de reducir las arrugas y tonificar la cara, la diferencia para mí no es el resultado, sino cómo el yoga facial me hace SENTIR: ¡es tan relajante y energizante al mismo tiempo, y me mete en sintonía con mi cuerpo! Cada vez que no hago mi face yoga diario lo echo de menos, porque masajearme la cara todos los días (al igual que hacer yoga todas las semanas) es una acción de autocuidado que se refleja en la forma en que me siento: hay un fuerte relación entre el cuidado personal y el amor propio, y cualquier pequeño hábito de cuidado personal que podamos introducir en nuestra vida diaria se reflejará en la forma en que nos sentimos.

El amor propio es muy subestimado en nuestra sociedad, pero puede hacer una grande diferencia en la salud mental de una persona (sobre todo mamás y nuevas mamás) y cuando no damos cuenta que el amor propio es una acción que se expresa en varios modos, necesitamos encontrar cuantos más posible. El yoga, el yoga facial y la danza (que me salvó durante los años de la privación del sueño) son mis acciones diarias de amor propio, esos hábitos que me sintonizan con migo misma y con mi cuerpo. ¿Cuáles son los tuyos?

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