La Tela di Carlotta
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Respeta tus límites naturales (o sea, cuando estás casi lista para dejar el pecho)

sep 29, 2018

Actualmente Emily está obsesionada con Titty, que no es su muñeca favorita o una manta para bebés. Es MI teta. Ella la llama “my titty”, y cuando trato de hacerle entender que titty es mía porque está pegada a mi cuerpo—y que ella tiene su propia titty, por cierto—ella la toca y dice con firmeza: “No. My titty”.

No solo. En los últimos meses, justo para comenzar la guardería—los niños siempre eligen el momento mejor—hemos alcanzado el siguiente nivel de obsesión: le gustaría amamantar 24 horas al día, y cuando digo que NO, se tira al suelo en verdadero estilo “viuda siciliana” (como decimos en Italia) y llora dando patadas al aire.

Sé que este es un momento y vínculo único que desaparecerán para siempre una vez que pare. Sé que dentro de diez años (o mucho menos) miraré atrás al día de hoy y daré cualquier cosa por tener un día más con mis hijos de bebés—y me emociona porque sé que ese día llegará antes de lo que pienso.

PERO.

Una madre conoce sus límites naturales

Siempre dije que me gustaría dejar que Emily decida cuándo dejar el pecho (y preferiblemente no antes de los dos años), pero también sé que una madre sabe cuándo está llegando a sus límites naturales: con respeto a la lactancia, creo que es siempre una buena idea escuchar a nuestro cuerpo e, incluso si no es exactamente lo mejor para nuestros hijo, respetar a nuestro límite natural.

En cuanto a mí, creo que estoy cruzando el mío.

He dado el pecho a mis hijos sin parar durante tres años y siete meses. Amamanté a Oliver durante todo el embarazo de Emily, y amamanté a los dos juntos durante meses después que Emily nació.

Con Oliver, dejar el pecho fue fácil. Un día, cuando se lo ofrecí, él miró a bebé Emily dormida en mis brazos, empujó ligeramente con la mano su cabeza hacia mi pecho, y me hizo entender que ahora titty era para Emily. Lo “hablamos” y lo acordamos. Unos días más tarde me volvió a pedir, pero le expliqué que habíamos acordado que Titty era para Emily: lloró un poco, pero  al rato lo aceptó a la ligera.

Oliver siempre ha sido así: hasta ahora, siempre ha llegado puntual (y por su cuenta) a grandes logros como dormir toda la noche, quitar el pañal y dejar el pecho, y en caso de duda, por lo general ha aceptado nuestra guía.

Emily no es así. Es una niña apasionada, decidida, llena de energía y muy determinada, y generalmente se hace como lo quiere ella o no se hace. Encima, ella “no tendrá que” renunciar al pecho para otro bebé (a menos que tome prestado uno? ¿Hay voluntarios por allí? ;-) y si titty sigue siempre disponible cuando quiera, nunca entenderá que no le pertenece.

Así que lo tengo muy claro ahora: si quiero (y sí, quiero) seguir dando el pecho, reducirlo lentamente y parar de una manera que sea respetuosa para ambas, Emily tendrá  que empezar a respetar mis condiciones.

¡Tengo un plan!

En teoría, sé lo que tengo que hacer. Pero también sé que la práctica puede ser muy diferente de la teoría, y lo que funciona para mí podría no funcionar para ti. Pero este es mi plan (mi hermana se va a reir, porque tengo un plan para todo ;-)

Dejar el pecho por la noche

Creo que el primer paso está hecho. Dejé de darle el pecho por la noche (lo cual también coincidió con que ella durmiera un poco mejor).

“Simplemente” (¡ah, memoria olvidadiza, eres una bendición disfrazada!) cambié titty por agua. Hubo un poco de llantos y quejas, pero ahora ella sabe que por la noche no hay titty hasta las 6-7 de la mañana. Aún así, ella todavía se va a dormir con la teta cuando estoy en casa, lo que no parece afectar nuestra política “no teta por la noche”.

Establecer una rutina diaria

Mi próximo paso será establecer una rutina de teta diaria. Me doy un límite de dos o tres veces diarias y decido yo cuándo amamantar (por ejemplo, por la mañana, a media tarde y para acostarla). Y cuando Emily lo pida fuera de esos momentos, trataré de distraerla con comida y juegos. Seré estricta, pero también flexible, ya que la flexibilidad desde siempre me ha parecido una de las mejores herramientas en la maternidad.

Reducir el pecho de forma gradual y respetuosa

Una vez establecida la rutina, intentaré reducirla de manera respetuosa. Por ejemplo, si noto que a media tarde consigo distraerla de la teta sin que se tire al suelo llorando, intentaré llegar hasta la hora de la cama, tal vez mover la cena un poco antes (porque a veces el desencadenante es el hambre). Paso a paso. Poquito a poco.

Las expectativas de la maternidad

A partir de ahí, será fácil: Emily estará en la guardería por la mañana (🤞🏻), estaremos ocupados por la tarde y poco a poco madre e hija trabajarán juntas para hacer la magia de la maternidad respetuosa y Emily dejará el pecho con naturaleza, felizmente y por su cuenta. Todo el mundo gana.

La brusca realidad (más probable ;-)

Tendré que poner tiritas/pimentón picante/limón en los pezones para convencerla de que la teta ya no es buena, así que se la quitaré abruptamente y será un trauma que de alguna manera le afectará negativamente y permanentemente en algún momento de su vida adulta.

Porque al fin y al cabo, esa es la maternidad resumida, ¿no?

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