Las mamás perfectas son imperfectas

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Las mamás que convertimos Starbucks en un parque de juego para disfrutar de nuestro café…

Esta mañana, después dos noche difíciles (más de lo normal), un día de ayer muy largo, fisicamente y mentalmente agotador, Oliver ha decidido gritar como un loco mientras le cambiaba el pañal sucio. Simplemente porque no quería que le cambiara. Cuando esto pasa, yo hago una de las siguientes dos cosas: me callo y le cambio en silencio entre sus gritos, o le sigo hablando como si nada fuese.

Esta mañana, después de dos noches difíciles (más de lo normal), un día ayer muy largo y fisicamente y mentalmente agotador, un interminable cambio de pañal agobiante y ruidoso, mi marido ha decidido decirme—y lo escribo todo un una única frase para el efecto dramático—“Cuando estás cansada, hablas con Oliver con tono frustrado, no respetuoso. Deberías ser más paciente, no deberías pagarlo con él”.

Ahora, como podéis imaginar no me ha gustado nada y se lo he dicho muy claro. Pero soy yo o los hombres eligen siempre los momentos peores para contarnos lo que le pasa por la cabeza? Nivel de sensibilidad debajo cero.

Sin embargo, Alex tiene razón sobre algunas cosas. A veces pierdo la paciencia. Cuando no puedo más, digo cosas como “Oliver, no tienes razón alguna para llorar” con tono más frustrado (que quizás es lo que a Alex le parece irrespetuoso). Y pierdo el control más facilmente cuando estoy cansada.

Soy simplemente humana.

Claro, preferiría ser agua en todo momento—compuesta, calma y serena—pero no funciona así. No quiero quejarme, pero estar sola todo el día con tu bebé no es exactamente un paseo en el parque. A veces es difícil, tanto que esas veces necesito coger un respiro profundo antes de cogerle o hablarle. Y lo hago a menudo: he cogido más respiros profundos en los últimos 10 meses que en toda mi vida. Es la única manera que conozco para calmarme.

A mi marido le reconozco esto: él no está aquí para ver que mamá calma y maravillosa soy durante el día. No está aquí todas las veces que Oliver grita porque no le dejo jugar con la impresora y soy yo que tengo que enseñarle que no se llora por cosas así. No está aquí todas las veces que Oliver llora si me alejo durante un solo minuto (ansiedad por separación, aquí estamos!). No está aquí todas las veces que pongo a Oliver en la cama, me siento al ordenador para por fin hacer algo de trabajo y él se despierta. No está aquí todas las veces que Oliver se niega a comer y me siento pacientemente con él durante mucho tiempo. No está aquí cuando Oliver se despierta justo al comenzar una clase difícil y voy a cogerle con una sonrisa, a pesar de todo.

Así cuando dice deberías tener más paciencia lo de que habla es el 5% del tiempo que paso con Oliver. Y entiendo porque se siente en derecho de decir algo así: Oliver es su hijo también y soy yo que le cría durante el día. Así que sí, tendría que tener más paciencia. Y si fuese una mamá perfecta tendría más paciencia hasta en ese 5% del tiempo.

Pero la verdad es que las mamás perfectas no existen.

La mamás perfectas por como las he visto yo son las que pierden la paciencia y después piden perdón. Dicen cosas que no quieren y después explican porque dijeron lo que dijeron. Se sienten frustradas, pero consiguen calmarse en una fracción de segundo. Lloran en silencio cuando no pueden más, pero siguen jugando y sonriendo entre las lagrimas. Son comprensivas y pacientes, pero no exageres: te harán entender a veces hasta bruscamente cuando es demasiado. Hacen siempre la compra para que la nevera esté siempre llena, pero si no le apetece cocinar descongelan un trozo de pescado y “esto es lo que hay, si no te gusta no comas”. Dejan a los bebés jugar en el suelo no muy limpio de Starbucks para disfrutar de un café y una charla.

La mamás perfectas son, de hecho, imperfectas.

Y como sé esto, no habría tenido que enfadarme con Alex esta mañana. Porque cuando veo a los demás marido, si hay una cosa que no debería hacer es  quejarme de mi marido. Al fin y al cabo, hasta los maridos perfectos son imperfectos.

Como ves tú a las mamás perfectas? Cuéntamelo en los comentarios


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La mujer detrás de las palabras

Me llamo Carlotta, tengo 33 años, soy italiana, estoy casada con un finlandés, y juntos criamos a Oliver (4) y Emily (2) Montessori e multilingües. Estamos vendiendo todo para viajar por el mundo.

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  1. Ciao carlotta!
    Curiosita’….
    Vedo dalla foto che li’ lasciate tranquillamente i vostri bimbi x terra nei luoghi pubblici… E’ cosi?
    Grazie!

    • Ciao e grazie per il tuo commento! In genere cerchiamo di andare sempre in posti dove ci lasciano lasciare i bimbi liberi di giocare per terra. Questa foto è stata fatta a Starbucks, dove andiamo ogni giovedì dopo la lezione di nuoto! Mettiamo tutte le sedie e i passeggini a delimitare l’area e i bimbi in mezzo a giocare per terra… super rilassante!

  2. Ohhhhhh..sottoscrivo alla grande!

  3. Cuánta razón tienes Carlotta, yo creo que ese 5 por ciento lo tenemos todas y es inevitable no explotar en determinados momentos, cuidar a un bebé durante todo el día todos los días es una tarea digna de alabar.

  4. Te admiro. Cuando mi bebe tuvo trece meses decidí que necesitaba un poco de tiempo para mi. Para ordenar la casa, lavarme el pelo tranquilamente, dormir… sufrí mucho al dejarlo en la guardería sin tener una razón o por lo menos la válida para todo el mundo que es trabajar fuera de casa. Al final fue la mejor decisión que tomé, descanse y me recupere un poco y decidí empezar a trabajar por pocas horas unos meses para sentirme más yo además de madre. El tiempo de desconectar era perfecto para echarnos de menos mi pequeño y yo y pasar el resto del tiempo juntos con más ganas.

    • Noelia, eso me parece exactamente lo que haría una de esas mamás "perfectas" de que hablo en mi post! Hasta ahora no he tenido esa necesidad, pero sí que me tomo mi tiempo, voy a mis clases de baile por la noche y dejo a Oliver con el papi: salgo y egoisticamente ni miro atrás aunque Oliver esté más llorón, dejo que mi marido se busque la vida. Y cuando me sienta lista, con o sin razón, haré exactamente lo que hiciste tú. Gracias por compartir! Qué tengas buen jueves!

  5. stefania - enero 23, 2016

    We share the same feelings, worries and tears, Carlotta, so it was nice reading your experience with Oliver in your blog. And even nicer, I admit, now that my first and only daughter is nearly 3 years old and I have much more time for myself than I have had in the last years.
    They grow so quickly though….it seems like Yesterday when I used to tell to myself "I can’t wait till she is one", then two…now I wish she were three forever! 🙂

    • Carlotta - marzo 20, 2016

      Stefania, thanks for your lovely comment. I know the feeling very well, I’m thrilled about all the beautiful adventures that are awaiting us, but part of me wants time to slow down (big time!). I guess that feeling never goes away 🙂

  6. Quanta verità carlotta in queste righe. Finché un esperienza non si vive in prima persona, da fuori non si può capire. E da fuori intendo anche i papà che ogni mattina all’ora precisa si vestono e vanno a lavorare e si prendono la loro boccata d’aria giornaliera di minimo otto ore. Lo so bene che non vanno a divertirsi ma comunque sono fuori e non hanno i pensieri e le attenzioni rivolte ai bambini che rimangono a casa. Una mamma è presente 24 ore su 24. Lo so che ho scelto di rimanere a casa dal lavoro tutti i sei mesi della facoltativa e rientrare al lavoro a termine di questi , per vari motivi , il primo perché il primo anno di vita il nanetto ha bisogno della mamma e.non di baby sitter o asili nido e perché sono momenti che poi non tornano più. Questo non vuol dire che non sia un lavoro difficile e stancante dove se riesci a ritagliarti venti minuti per te in due settimane è già tanto. O bastano anche solo i minuti per la.doccia che ovviamente non riesco mai a fare quando voglio io e vado avanti a salviette o a lavarmi a pezzi perché appena ti allontani un po’ e non ti ha davanti agli occhi o nel raggio di pochi metri ha quella sindrome di abbandono che hai scritto tu. È snervante a volte e anche io lo lascio piangere stando in silenzio con le orecchie ormai che non ne possono più … e sensi di colpa su sensi di colpa ….. a me di solito mi rimprovera il fatto che sto con il cell in mano anche mentre allatto come adesso al posto magari di accarezzarlo. ( so bene quando devo accarezzarlo non sono così incompetente ) . Il cellulare è il mio PC ormai … dove con whatsapp ci si scrive tra mamme e si tiene per alcuni secondi la testa concentrata altrove e dove leggo i vari blog come il tuo o i vari articoli tutti tutti ( tutti ) inerenti ai bimbi fatalità . È vero che se mi parla sono così concentrata che non me ne accorgo ma in realtà sto leggendo per il nano o per noi … leggo esperienze … mi faccio idee … leggo articoli interessanti o meno interessanti e Sì mi guardo anche Facebook. E se devo essere sincera non vedo dove sbaglio perché i miei minuti di aria durante la giornata vorrei prendermeli anche io e sono solo questi . Ciao ciao

    • Carlotta - mayo 18, 2016

      Bellissimo quello che hai scritto, Cinzia, grazie per averlo condiviso! Scommetto che qualunque mamma, in un momento o nell’altro, si può ritrovare in ognuna delle righe che hai scritto. Insomma, ben venga la possibilità di poter condividere su blog, forum, whatsapp e sfogarci e trovare esperienze simili alle nostre per renderci conto che in fin dei conti, siamo tutte nella stessa barca e stiamo andando tutte alla grande! 💪🏻


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