La Tela di Carlotta
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Lo que nos gusta de la alimentación complementaria 

mar 24, 2016

Después de escribir sobre las razones por las que hemos elegido la alimentación complementaria, quiero contaros como nos está yendo. Empiezo diciendo que nos gusta mucho y que volveríamos a elegirla sin dudar ni un segundo, aunque haya sido una verdadera montaña rusa (como todo lo que está relacionado con nuestras personcitas, no?).

Así que hoy y la semana que viene os contaré lo buenos y lo malo de nuestra experiencia con la alimentación complementaria.

Empiezo por lo que nos gusta.

Toda la familia come lo mismo

De verdad! Es súper cómodo no tener que pensar, “qué come el niño hoy?” porque el niño come exactamente lo mismo que tú. Huevos revueltos por la mañana, pollo & calabacines al mediodía y curry de verduras por la tarde. O huevos fritos por la mañana, fajitas al mediodía y estofado de carne por la tarde. Desde el principio (seis meses), hemos dado a Oliver cualquier comida que comiésemos nosotros (incluso comida picante y con muchas especias) y hemos descubierto que le gustan más los sabores fuertes! Así es también mucho más fácil salir a comer fuera.

Poca comida prohibida

Hay poca comida que Oliver no puede comer. Por ejemplo, la miel, porque puede causar botulismo, una enfermedad rara pero potencialmente fatal; nueces & co, y más todavía si hay casos de alergia en la familia (nosotros hemos dado almendras a Oliver en el pollo Korma con ocho meses y todo bien). Y después hay que tener algunas precauciones, por ejemplo cortar a mitad alguna comida como aceitunas y uvas porque podrían bloquear su pequeño esófago.

Habilidades sanas a la hora de comer

Ya veo que Oliver sabe escuchar su cuerpo, que es una de las ventajas de la alimentación complementaria que me gustaron más: como no le damos de comer con la cuchara, sino le ponemos la comida delante en su bandeja de la trona Babyjörn, Oliver elige cuanto comer y me avisa cuando no quiere más o si no tiene hambre para nada (desde poco, dice no con la cabeza cuando no quiere más). Como yo he luchado toda mi vida con los límites a la hora de comer, creo que aprender a escuchar nuestro cuerpo es una de las habilidades más importantes que podemos darles a nuestros hijos.

Criando buenos comedores

Oliver (y todos sus amigos que hacen la alimentación complementaria) come muy bien: no son pijos a la hora de comer y comen (casi) de todo. Dicen que después del año vayan eligiendo lo que le gusta y rechazando lo que no le gusta, pero Oliver ya lleva tiempo haciéndolo y me gusta que desarrolle su propio gusto. A ver si me arrepentiré haber escrito esto ;-)

No es tan sucio! (O sí?)

Nosotros tenemos surte, creo, porque Oliver nunca se ha ensuciado mucho comiendo. Al principio non le gustaba la comida suave como plátano y aguacate, y siempre prefería comida seca y dura como zanahoria y pepino crudos. Y ahora que no le importa ensuciarse las manos, lo hace de manera bastante discreta (lo más sucio que le he visto ha sido en la foto de portada). Esto NO es el caso de algunos amigos suyos (y me refiero a pelo de lasaña y caras de aguacate :-).

No te pierdas la semana que viene lo que nos gusta menos de la alimentación complementaria (seguro que es algo que tampoco te gusta a ti… Nosotros tenemos algunos trucos que quizás te simplifiquen la vida a ti también).

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Cuál fue tu experiencia con la alimentación complementaria? O elegiste un metodo más tradicional? Cuéntanoslo, si te apetece 🌸

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