Navidad y Montessori, ¿incompatibles?

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Incluso antes de ser padres y comenzar nuestro viaje Montessori, Alex y yo hablábamos a menudo sobre la Navidad y como celebrarla con nuestros hijos. No somos religiosos, solemos trabajar durante el período de Navidad, y para nosotros es más una fiesta consumista que otra cosa. No me malinterpretes, me encanta dar (y recibir) regalos, especialmente si tengo algo “perfecto” en mente, pero no siento la necesidad de esperar hasta la Navidad.

Además, después de embarcarnos en nuestro viaje Montessori, empecé a sentir que la Navidad como la conocía yo (el árbol, Papá Noel, los Reyes Magos, los regalos, el belén, las luces) no es compatible con el tipo de estilo de vida que quiero para nuestros hijos. Toda la filosofía Montessori se basa en decir siempre la verdad a nuestros hijos y respetarle profundamente, que culmina en el lema Montessori “sigue al niño”.

Así que he estado pensando durante mucho tiempo… ¿introducir personajes de fantasía como Papá Noel, los Reyes Magos, el Ratoncito Perez, el Conejo de Pascua… no es una forma de mentir a nuestros hijos?

Hemos pensado mucho sobre esto en los últimos años, y hoy me gustaría compartir algunas de nuestras reflexiones contigo (gracias también a Montessori en Casa y sus seminarios web Reto Montessori por ser siempre una fuente increíble de inspiración para mí).

Haz lo que quieres de tu vida y de tus tradiciones

En primer lugar, es posible que te sientas juzgado por algo que escribo en este post. Por favor, intenta que no. No te estoy juzgando. De hecho, creo firmemente que las tradiciones (y la vida) son lo que cada uno quiere hacer de ellas.

Los padres deben decidir libremente qué hacer con sus niños en casa: si estás criando a tus niños Montessori, pero quieres que su Navidad sea llena de trajes rojo de Papá Noel y de regalos bajo el árbol, hazlo así (yo lo tuve en mi infancia y me encantó!), pero que sea una decisión consciente, pensando en las posibles consecuencias, en el significado que tendrá para tus hijos, como esta decisión podría entrar en conflicto con el estilo de vida que deseas llevar y, si es así, cómo gestionar las diferencias.

Hoy te cuento como hemos decidimos hacerlo nosotros en nuestra familia, pero de nuevo, por favor, no dejes que nuestras decisiones personales te hagan sentir [email protected] o [email protected]

No queremos mentir a nuestros hijos

Alex y yo llegamos a la conclusión de que si introducimos Santa Claus en la vida de Oliver como una persona real que vuela en un trineo, baja por la chimenea por la noche y trae regalos—tratando de ocultar la verdad cuanto más posible para mantener la magia—estaríamos mintiéndole. Simplemente no queremos eso, así que no lo haremos.

El viaje que emprendimos a través de la filosofía Montessori coincide exactamente con lo que ya sentíamos—que mentir a nuestros hijos acerca de cualquier cosa, en el largo plazo socava su confianza en nosotros y su sentirse respetados como individuos.

Te doy un ejemplo banal: estamos conduciendo, Oliver comienza a llorar y yo le digo “Ya llegamos” cuando sé perfectamente que estamos todavía muy lejos; finalmente, aprenderá a no confiar en mí y en mis palabras. Decirle que Santa Claus existe y es real, será contraproducente cuando finalmente se enterará de la verdad y que nosotros, sus padres, en que él confía, hemos contribuido a la mentira.

PERO.

Queremos respetar el derecho de nuestros hijos a creer

¿Qué pasa si Oliver un día llega a casa del colegio y nos cuenta con entusiasmo que Santa existe de verdad? Porque pasará! ¿Le diremos que está equivocado, que es todo una gran mentira? No. Escucharemos a todo lo que tiene que contarnos y esperaremos a que haga preguntas.

Cuando lo hace (porque lo hará!)—mamá, Papá Noel existe de verdad, vienen volando en un trineo y baja por la chimenea para traerme regalos?—no le mentiremos. Le diremos que nosotros creemos que no existe, pero que podemos estar equivocados y que él es libre de creer lo que quiera. Le animaremos a encontrar sus propias respuestas, a plantearse preguntas (¿un hombre puede bajar de verdad por la chimenea? ¿Cómo puede volver a subir de nuevo? ¿Un trineo puede realmente volar? Los niños encuentran respuestas sorprendentes cuando quieren creer!) y que se sienta libre de estar en desacuerdo con cualquiera (incluidos nosotros) si piensa que esa persona está equivocada.

No hace falta renunciar a las tradiciones de Navidad

No creemos en Santa, no somos religiosos, crecemos a nuestros hijos Montessori, ¿quiere decir que no deberíamos celebrar la Navidad? Claro que no. La Navidad está llena de tradiciones hermosas e interesantes que son diferentes en cada cultura, y tengo muchas ganas de explorarlas todas con nuestros hijos, y aprender todas las diferentes maneras de celebrarlo en otros países.

En cuanto a nosotros, puede que no tengamos un Belén, porque no abrazamos su aspecto religioso, pero vamos a tener un árbol de Navidad y aprender acerca de su origen—¿sabías que esta tradición, al igual que la fecha real en que celebramos la Navidad, tienen una origen pagana que se remontan mucho antes de que se relacionaron con el cristianismo? De la misma manera, vamos a aprender sobre el origen del Belén, Santa Claus, los Reyes Magos, sus significados en nuestra cultura y otras culturas…

La Navidad es mucho más que un par de semanas de vacaciones, regalos y personajes de fantasía, y eso es lo que me gustaría trasmitir a mis hijos!

¿Qué pasa con los regalos?

Este es un asunto difícil. Alex y yo hemos dejado de intercambiar regalos el día de Navidad, porque queremos dar regalos cuando encontramos algo que nos gusta o cuando simplemente nos da la gana. De esta manera, también nos sentimos libre del aspecto consumista de la Navidad, de la ejecución para el regalo perfecto, el gasto de dinero para un regalo a cualquier precio.

En este sentido, me gustaría citar Cristina de Montessori en Casa que escribió en su bonito post sobre la Navidad:

No es ninguna novedad que vivimos en una sociedad consumista, pero en las fechas cercanas a la Navidad la fiebre consumista se dispara y parece que si no compramos todo lo que nos entra por los ojos no podemos ser felices, más de una vez me he horrorizado al escuchar en alguna película o serie (incluso las dirigidas a público infantil) frases como:

“¡Oh no! Han desaparecido todos los regalos, ¡tenemos que encontrarlos para salvar la Navidad!”

¿Cómo? ¿Me estás diciendo que necesitamos los regalos para “salvar” la Navidad? ¿Si no hay regalos la Navidad ya no vale? ¡¡Pero qué tipo de mensaje es ese!!

Lo malo es que estamos tan acostumbrados a este tipo de mensajes que a veces ni somos conscientes de lo que realmente está llegando a nuestro cerebro, y peor aún, al de nuestros hijos, que están construyendo su escala de valores y reciben ese mensaje como válido y positivo.

PERO.

Siempre me ha gustado encontrar regalos debajo del árbol de Navidad por la mañana de Navidad, y estoy muy decidida en encontrar una manera de mantener viva esa tradición para nuestros hijos. En este post te dejo una buena idea que leí en varios blogs—y que puede que adoptaremos en futuro.

Respetar la Navidad de otras personas

Nos damos cuenta, sin embargo, que no podemos (ni queremos) obligar nuestra manera de vivir la Navidad a otras personas. La Navidad es un momento perfecto para reunirse con la familia (especialmente cuando se vive lejos) por una simple razón: la gente tiene vacaciones del trabajo!

Mi madre estará aquí esta Navidad, es muy religiosa, la Navidad tiene un significado diferente para ella que lo tiene para nosotros, y aunque no iremos con ella a la misa de medianoche o no alabaremos el nacimiento de Jesús, queremos respetar su manera de vivir la Navidad, y queremos que Oliver también la conozca cuando sea un poco mayor.

Y con que ellos también respeten nuestra manera de vivir la Navidad—y no imponen una misa de Navidad a Oliver (a menos que él mismo quiera ir) o un rezo antes de acostarse—estoy segura de que todos disfrutaremos juntos de nuestras diferentes maneras de vivir la Navidad.

No te sientas juzgado, nuestra manera no es mejor que la tuya!

Quiero volver a decirlo, ya que me parece un tema delicado para muchas personas, especialmente cuando se cruza con sus creencias religiosas: nosotros decidimos celebrar la Navidad de esta manera—buscar nuestras propias tradiciones especiales, no sucumbir al aspecto consumista, convertirlo en una oportunidad para aprender sobre diferentes culturas del mundo, y compartirlo con la familia de una manera respetuosa—y sentimos se adapta bien con nuestro estilo de vida Montessori. Pero tú no tienes que hacer lo mismo, si no quieres.

Lo digo siempre, los extremos no son saludables: hay negro, blanco, y todos los tonos de gris en el medio. ¡Disfruta explorándoles todos y encuentra tu propia manera de vivir la Navidad!


Te conté un poco sobre nuestras tradiciones de Navidad y ahora estoy curiosa por escuchar las tuyas. Que seas religioso o no, Montessori o no, ¿cómo celebras la Navidad con tus hijos? ¿Y cómo la celebrabas antes de tener niños o cuando eras tú misma una niña?


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La mujer detrás de las palabras

Me llamo Carlotta, tengo 33 años, soy italiana, estoy casada con un finlandés, y juntos criamos a Oliver (4) y Emily (2) Montessori e multilingües. Estamos vendiendo todo para viajar por el mundo.

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  1. Su tanto, in particolare sulla possibilità di lasciare che la fantasia di ogni bimbo trovi spazio fino a quando lo desidera, sono d’accordo con questa visione natalizia. In fondo, religiosità a parte, non è così lontana, e tantomeno opposta, dal modo in cui ho inteso onorare nella mia vita questo illuminante periodo di Feste. Grazie per il post, mamma

  2. Ciao cara Carlotta,
    ogni volta mi sorprendo di trovarci tanto simili!!!
    Già prima di avere Leo, e anche prima di conoscere Marco a dire il vero, ho sempre avuto questo pensiero: mentire a fin di bene a mio figlio oppure no?
    Bene, io sono sempre stata per la verità. Come dici tu sia sul ‘siamo quasi a casa’ sia sul Natale sia su qualunque altra cosa. Il mio problema, se vogliamo, è il trovare la maniera non troppo cruda per far vivere la realtà ad un bimbo, andando un po’ controcorrente rispetto alla società che ci circonda. Quindi ci sono diversi aspetti da considerare.
    Quando con mio marito abbiamo affrontato l’argomento, sono emerse differenti opinioni. Lui è di quelli che respirano la magia del Natale e si divertono come bambini nell’addobbare, preparare l’albero, mettere le lucine.. e vuole far respirare la stessa magia a nostro figlio. Io da una parte condivido, perché i miei ricordi più belli sono legati proprio a queste feste della mia infanzia. D’altronde penso anche che la fiducia nei miei genitori sia stata poi minata da altri fattori più gravi della non-esistenza di Babbo Natale..
    Detto ciò, al momento Leo ha un anno e mezzo e pur essendo molto sveglio (chiama già Babu appena vede omoni barbuti e lucine natalizie) certi discorsi credo di poterli rimandare al prossimo anno quindi mi riservo i prossimi 12 mesi per riflettere bene sul da farsi. In linea di massima sposo la tua filosofia, di non mentirgli ma nemmeno togliergli la magia (continuo a ripetere questa parola ma per me è l’unica che rende l’idea) di questo periodo così caldo e coccoloso.
    Sul resto spesso riprendo mio marito proprio per questo.. per farlo stare buono gli dice cose del tipo ‘cosa c’è lì dietro, un camion?’ (faccio un esempio) o comunque cose che non ci sono, e io subito a dire ‘non c’è nessun camion!’ proprio perché non voglio mentirgli, creargli delle aspettative che poi vengono subito deluse.
    Quindi cara Carlotta, io personalmente ti risponderò il prossimo anno sul Natale, per ora sono felice di sapere che hai ripreso a passeggiare e stai meglio. Attendo di leggerti ancora!! Un forte abbraccio
    Milly

    • Carlotta - enero 11, 2017

      Ciao Milly e scusa il ritardo… dicembre è stato frenetico e ritorno solo ora un po’ alla nuova normalità (in quattro :-).

      Mi sembra un’ottima idea, riservarti altri 12 mesi per pensarci e decidere il da farsi (anche per noi è lo stesso). E sono d’accordo con tuo marito sul voler preservare la magia del Natale… anche per me è stato un punto ostico nella decisione, ma poi ho capito che per me la magia non è Babbo Natale o l’albero, può essere avere papà a casa dal lavoro, ritrovare i nonni, cucinare i biscotti di pan di zenzero con papà, fare lunghe camminate sulla spiaggia o partire per un bel viaggio. Per me la magia del Natale scompare, si trasforma 🙂

      Detto questo, sono convinta che anche in questa occasione i nostri piccoli ci mostreranno il cammino sul da farsi, non credi? Aspetto il prossimo Natale per sentire cosa avete deciso 🙂

      Un abbraccio 🌸

  3. Ciao, innanzitutto dita incrociate per la tua panciotta! Per il Natale ti farò sapere il prossimo anno anche io perché ora ho Simone di 16 mesi, mi piace la magia del Natale, ma non vorrei mentire…intanto buone feste! Bacioni

    • Carlotta - enero 11, 2017

      Ciao Anna, sì, ci riaggiorniamo il prossimo Natale 🙂 Spero tu abbia passato buone feste… noi dopo un dicembre diverso, abbiamo finito il 2016 e iniziato il 2017 nel modo più dolce possibile… dando il benvenuto a Emily che è nata il 31 dicembre alle 6.30 del mattino! Un abbraccio 🌸

  4. Ciao Carlotta! Anche io mi sono posta la domanda se mentire o meno a mio figlio sull’esistenza di babbo natale e anche io come altri che hanno scritto ho almeno ancora due natali di buono per pensarci😅! In ogni caso penso che vorrei introdurgli l’argomento come una fiaba; ogni volta che gli parlerò o che mi chiederà qualcosa su babbo natale risponderò specificando che si tratta di una fiaba, poi se ci vorrà credere sarà libero di farlo e quando sarà grande non si sentirà tradito, perché si ricorderà che io gliel’ho sempre raccontata come una favola. Speriamo che il piano funzioni

    • Carlotta - enero 11, 2017

      Elena, mi sembra un’ottima idea! Anche noi ricorreremo a libri e storie per parlare del Natale e imparare le diverse tradizioni in giro per il mondo… ce ne sono talmente tante e curiose (come ci racconta anche Marcella qui sotto) che limitarsi a Babbo Natale è un peccato. Ho trovato un sacco di libri bellissimi al riguardo, e prima del prossimo Natale li condividerò senz’altro.

      Un abbraccio 🌸

  5. Ciao Carlotta,

    Io non lo vedo proprio come mentire ma come rendere un po’ più magico il mondo dei nostri bimbi. Un giorno scoprirà che non esiste veramente Babbo Natale (o qualsiasi altro personaggio di fantasia) ma non penso che questo minerà la fiducia che mia bimba ha in me.
    In Olanda abbiamo un personaggio che si chiama Sinterklaas (arriva dalla Spagna su una barca enorme piena di regali e la notte di 5 dicembre li porta ai bambini sul suo cavallo bianco camminando sui tetti delle case). Non c’è bambino/a in Olanda che non ci creda! E’ una festa bellissima piena di magia, è uno dei ricordi più belli che ho della mia infanzia. Quando ho scoperto che Sinterklaas non esiste, certo sono rimasta un po’ male perché è bello credere in qualcosa di speciale ma non ha influenzato la fiducia nei miei genitori, non l’ho vissuta come una bugia.
    Non trovo però assolutamente giusto quando i genitori usano questi personaggi come ricatto; ”fai il bravo sennò Babbo Natale non ti porta i regali” e non userò mai questa tecnica con la mia bimba.
    Nella vita di tutti i giorni anch’io sono per dire sempre la verità quindi anche per me niente ”siamo quasi arrivati” quando non è così o ”torno subito” quando sto per uscire per andare al lavoro.

    Spero di leggerti presto ancora!

    Un abbraccio

    • Carlotta - enero 11, 2017

      Ciao Marcella! Hai toccato un altro punto a cui Maria Montessori dava molta importanza: il non usare ricatti con i nostri bimbi (e nemmeno personaggi fantastici per far fare cose che non vogliono fare “l’orsacchiotto X vuole che mangi tutto perché se no si rattrista”…), bensì cercare di educarli all’auto motivazione, ovvero che trovino dentro di loro la motivazione di fare le cose (mettere in ordine perché vogliono vedere la camera bella e ordinata, chiudere i pennarelli perché non vogliono che si asciughino…). Ho un post in cantiere proprio su questo, ora vediamo quando i piccoli mi lasciano il tempo di finirlo.

      Un abbraccio 🌸

  6. “Una vita è troppo poco. Una vita sola non mi basta. Se conti bene non sono neanche tanti giorni. Troppe cose da fare, troppe idee. Sai che ogni volta che vedo un tramonto mi girano i…. bip bip bip! Perché penso che è passato un altro giorno” (Tratto dal film Mediterraneo del 1991)
    E per oggi, buon 15 Dicembre!
    Vi abbraccio
    zia Sandra

  7. Il metodo Montessori mi ha sempre affascinato e mi riprometto di farlo se e quando diventerò mamma. Nonostante i miei genitori non ne sapessero assolutamente nulla, devo dire che nel loro modo di crescermi ritrovo tantissimi principi montessoriani, come ad esempio dare la libertà al bambino di farsi una sua idea e di rispettarla. Ricordo ancora quando parlai con mia madre dei dubbi sull’esistenza di Babbo Natale. Sapevo bene che i genitori di altri bambini si travestivano per far credere ai figli di aver visto Babbo Natale, i miei mi hanno sempre lasciato più in un limbo di magia e mistero. I regali arrivavano, nessuno si chiedeva se li avevano messi loro o un vecchio signore che vola su una slitta. Era bello riceverli, era bello per loro vedermi felice ed era bella quella complicità. Crescendo i miei amici hanno iniziato a dire che Babbo Natale era solo per i piccoli, che non esisteva e che quindi non avremmo più ricevuto regali. Decisi di chiederlo direttamente a mia madre, che non mi disse cosa credeva lei, ma rigirò la domanda a me: “tu ci credi? quando giochi se credi a qualcosa continua ad esistere e puoi continuare a giocare fino a quando ti diverti”. Ecco, quella risposta me la porterò per sempre dietro e in fondo, credo che sia il senso di questa tradizione che me l’ha fatta amare. Babbo Natale, così come la Befana, sono un bellissimo gioco tra genitori e figli e credo proprio che lo proporrò ai miei figli, sempre che a loro piaccia.

    • Carlotta - enero 11, 2017

      Ciao Rachele! Bellissima risposta della tua mamma, io sono una grandissima fan del rigirare le domande e inizierò a farlo con Oliver non appena arrivino le domande impegnative. Saggia, la tua mamma! 💜

  8. Da un pò non leggevo i tuoi post, oggi capito su “Natale e Montessori sono incompatibili?” e il titolo basta per farmi trasecolare. Cosa c’entra Maria Montessori con il non festeggiare il Natale?! Penso che le questioni siano due. 1.Maria Montessori era religiosa.Ha scritto dei testi circa la sua pedagogia e la fede cattolica (I bambini viventi nella chiesa. La vita in Cristo. La Santa Messa) ed appare chiaro come le due fossero fortemente ed indissolubilmente relazionate. 2.quello che tu hai fatto è giustificare la tua personale opinione non credente sul Natale con un principio montessoriano. L’hai fatto tu,non l’ha detto M.Montessori, che da credente il Natale lo concepiva diversamente da te.
    Non è un peccato non condividere interamente il pensiero di un autore che pur si ama, ma non è onesto intellettualmente avvalersi di suoi principi per giustificare tue posizioni personali, circa cui l’autore ne pensava chiaramente in modo diverso.
    Detto questo stai tranquilla:ti puoi dire montessoriana lo stesso!
    Ciao e in bocca al lupo per il parto

    • Carlotta - enero 10, 2017

      Ciao Nora, grazie per il tuo commento. Ti chiedo scusa per il ritardo (anche nell’approvare il tuo commento), Emily è nata il 31 dicembre e gli ultimi 10 giorni sono stati un po’ impegnativi.

      Certo, so che Maria Montessori era religiosa, conosco bene i libri che citi e so anche che nella Casa dei Bambini non mancava mai una statuetta della Madonna in giardino (a ti dirò di più, molti aspetti dell’educazione cosmica a cui non non siamo ancora arrivati, ma che io ho studiato, toccano l’aspetto religioso in un certo senso).

      Il mio post, però, ha poco a che vedere con la religione: ho voluto comunicare che non siamo credenti solo perché penso sia importante che i miei lettori lo sappiano quando leggono queste mie riflessioni sul Natale, che è una festa religiosa.

      La mia riflessione si riferisce “solamente” all’importanza della realtà e dell’onestà da parte dei genitori nell’educazione Montessori, cosa che, secondo il mio umile punto di vista, entra in conflitto con Babbo Natale e gli altri personaggi fantastici collegati al Natale. A lungo mi sono chiesta: “Come faccio a “dare” ai miei figli l’illusione di Babbo Natale senza mentire loro?”. Questo post è per me la risposta a questa domanda, ma, ripeto, non ha nulla a che vedere con l’aspetto religioso o con il fatto che la stessa Maria Montessori fosse credente, credo che ovviamente non condivido (cosa che, tra l’altro, non sento il bisogno di dover giustificare, ragione per la quale non ho voluto entrare nel merito del “perché” non siamo religiosi :-).

      Spero di aver chiarito un po’ le idee. Grazie per la tua riflessione, mi ha dato la possibilità di spiegarmi meglio nel caso in cui anche per altri non fosse chiaro. Un abbraccio 🌸

  9. rispetto il tuo punto di vista. ma credo anche che la fantasia, l’immaginazione, la magia di mille mondi possibili debbano essere concessi ai nostri bimbi. avranno il tempo e sapranno essere consci della realtà che li circonda. e non si sentiranno traditi. la fiducia che ripongono in noi gentiori non verrà intaccata quando scopriranno che babbo natale non esiste. io sono infinitamente grata ai miei genitori per avermi fatto vivere questa magia che ancora oggi da adulta porto dentro di me e mi emoziona nel profondo.

    • Carlotta - enero 10, 2017

      Cara Fede! Sì, sono d’accordo con te ed è per questo che i miei bimbi saranno liberi di credere quello che vorranno, ma per quanto riguarda me stessa ho preso la decisione di non mentire loro, nemmeno per un’eccezione valida come quella di una bugia bianca per mantenere viva la magia del Natale. E lo abbiamo deciso semplicemente perché per noi il Natale ha un significato diverso (come puoi leggere nella mia risposta a Pina) e preferiamo crearci la nostra propria magia—che ci sarà sicuramente, ma arriverà da esperienze diverse. Grazie per condividere con noi la tua riflessione 🌸

  10. Non mi sento giudicata assolutamente ma trovo tutto molto strano…soprattutto nella parte in cui Lei dice che il Natale é molto di più di ricevere i doni ed addobbare la casa…bene, cosa é esattamente il Natale per Lei (atea) io non l’ho ancora capito…

    • Carlotta - enero 10, 2017

      Cara Pina, grazie per il tuo commento (permettimi il “tu” e sentiti libera di ricambiarlo, per piacere :-). È vero, per me il Natale non ha nulla a che vedere con la religione, e non mi stupisce che tu non abbia capito cosa significhi per me… non l’ho spiegato nel post perché non era fondamentale per la mia riflessione.

      Ma lo spiego volentieri a te e ti ringrazio per la tua domanda: è un’occasione per riunire la famiglia o parte di essa (specialmente per chi, come me, ce l’ha lontana tutto l’anno), per spendere del tempo in famiglia, fare delle lunghe camminate sulla spiaggia o in montagna, per rallentare il passo e godersi il momento presente (che è qualcosa che dovremmo fare tutti i giorni, ma non è sempre facile), per fare un bilancio dell’anno passato e porsi una meta per quello che entra, per approfittare delle vacanze e ripulire la casa da tutti gli oggetti materiali non necessari accumulati durante l’anno, per ritrovare amici che la frenetica vita di tutti i giorni non mi consente di vedere spesso…

      E ovviamente, d’ora in avanti, sarà anche una possibilità di passare più tempo con i bimbi fuori da scuola e, sulla scia dello spirito natalizio che ci circonda, imparare con loro diverse tradizioni natalizie, e magari viaggiare anche. Ecco cos’è il Natale per me. Non essendo religiosa, tutto questo potrebbe accadere in qualsiasi altro momento dell’anno, ma grazie alla ricorrenza del Natale in cui tutti sono in vacanza, succede a dicembre. 🙂

      Un abbraccio 🌸

  11. La bellezza del Natale sta in realtà nella festa del Sol Invictus.

    Tutto quello che rende il Natale una festa di grande atmosfera, grande creativita e divertimento nasce prima del cristianesimo.
    Con l’avvento del cristianesimo si fece coincidere la nascita di Gesù di Nazareth (che non nacque affatto il 25 dicembre) con una festa già tanto amata, la festa della luce, la festa in cui si è sconfitto l’oscurità e le giornate ritornano ad allungarsi.

    Quindi tutti ciò che a che fare con fuochi, candele, luci, decorazioni, alberi, regali, pasti in compagnia fa parte di quella tradizione.

    Tuttavia ragionando in questi termini io credo che anche chi non apprezzi il lato consumistico e /o religioso del Natale può comunque viverlo con lo stesso entusiasmo e senza rinunciare a nulla di esso.

    Ti faccio un esempio. Io trovo che il presepe sia una delle massime espressività della creatività popolare. Partecipando a mostre di presepi o vedendo anche solo quando certi miei familiari ci mettono tanta creatività e manualità per creare qualcosa di unico ogni anno, mi rendo conto di quanto sia una stimolo positivo se porta persone che normalmente non sono tanto creative o manuali a mettere così tanto impegno in un qualcosa che è tutti gli effetti artistico.

    Allora ad esempio perché rinunciare a tutto quello che rappresenta questo momento in cui così tante persone prendono cortecce, colla, sughero, rami, sassi per creare qualcosa di bellissimo (con la scusa del Natale, ma in realtà chiara manifestazione della loro volontà creativa) piuttosto che ad esempio fare un “presente per la festa della luce” o come dovrebbe più propriamente essere chiamato “diorama”.

    Il presepe/diorama anche senza capanne e re magi potrebbero rappresentare un paesaggio buio e invernale che viene illuminato dalla luce.

    Un altro esempio perché rinunciare a Babbo Natale solo perché è un personaggio di fantasia? Smettiamo di guardare i cartoni di Topolino perché non esiste? Smettiamo di immedesimarci nella Storia Infinita o nel Piccolo Principe solo perché niente di quello che accade è possibile?

    Adulti e bambini hanno e controllano molto bene la “sospensione di credulità” necessaria per immedesimarsi e appassionarsi a qualsiasi vicenza narrata.

    Quando un bambino gioca con pupazzetti che prendono vita, non crede davvero che siano vivi, ma fintanto che si è dentro quel gioco, in quel contesto la regola è che sono vivi. Ma se uno schiacciasse per errore quel pupazzetto dicendo “scusa gli ho fatto male” ci metterebbe un secondo a dirti “ma guarda che non sono veri! non puoi fargli male”. Perché sanno di fare finta ma lo fanno così bene, con tale concentrazione che in quell’esatto momento è reale.

    Quindi non vedo perché il fatto di Babbo Natale, non possa diventare un gioco di ruolo in famiglia, in cui tutti “credono” perché fa parte del gioco, così come “credere alla magia” fa parte della condizione necessaria per immedesimarsi in un racconto fantasy.

    Si potrebbe dire “chissà Babbo Natale dove sta volando ora” oppure “lasciamo una carota in giardino per le renne non si sa mai” e qualcuno si potrebbe travestire da Babbo Natale per distribuire i doni il giorno di Natale, a turno, e anche un bambino potrebbe fare la parte di Babbo Natale.

    Quello che secondo me va sempre evitato è di dire “io l’ho visto, quindi ti dico che c’è davvero” … perché quello sì che sarebbe una bugia. Ma una posizione agnostica non sarebbe nemmeno così sbagliata “non l’abbiamo mai visto, quindi potrebbe anche essere vero, nel dubbio immaginiamo di si” e questo renderebbe non solo il Natale (a modo suo) più ricco, perché ci sarebbe un gioco/una suggestione/ in più ma renderebbe anche più conciliabile la visione del Natale in casa vostra e quella nelle case dei compagni di classe.

    Ma sopratutto quello che va evitato è “devi fare il buono o non ti porterà i regali”

    Concludo dicendo che secondo me ogni tradizionale natalizie (di cui appunto il 98% è di origine pagana) può essere riformulata nel rispetto del bambino, della sincerità e senza commercialità, così da mantenerne vivo lo stupore, la creatività, il divertimento senza subirne i lati più ambigui (come la lista dei buoni o cattivi nel caso di Babbo Natale)

    • Carlotta - enero 12, 2017

      Bellissimo commento, Lea, grazie! Sai, mi hai tolto le parole di bocca… nel post non ho voluto entrare in merito all’origine della festività, ma ho appena spiegato esattamente quello che scrivi (la celebrazione del Sol invictus ECC) ad una lettrice su Facebook! Ispirazione per un post futuro!

      Quello che dici è vero, ma la fantasia e l’immaginazione hanno un ruolo ben preciso nell’educazione Montessori, che io condivido in pieno. Presto ne scriverò in un altro post, perché richiede molto più tempo di quanto possa dedicarci ora. Ma per farla breve (e rispondere in parte a una delle tue domande), questo mio pensiero si estende anche ai cartoni animati: con Oliver non guardiamo ancora nessun tipo di cartone o film non veritiero, guardiamo documentari e se scegliamo cartoni con animali, scegliamo quelli in cui gli animali non parlano e non sono umanizzati. Questo periodo della sua vita è talmente delicato che abbiamo deciso di limitare la fantasia “forzata” (imposta da noi) fino a quando, appunto, non potrà capirla e allora, come dici tu, sì che anche il Natale potrà diventare un gioco di ruolo, chissà!

      Grazie ancora e se ti va di unirti alla mia comunità, puoi iscriverti alla mia newsletter per ricevere i post nuovi direttamente via mail una volta a settimana.

      Un abbraccio 🌸


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