🌸 La Tela di Carlotta
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¿Quieres un cambio en tu vida? ¡Encuentra la cueva!

Hoy quiero contarte de dos pequeños cambios en nuestra vida que hicimos después de regresar de Canadá y han sido una gran mejora en nuestro estilo de vida.

  • Vendimos el scooter de Alex y compramos dos bicicletas plegables (elegimos Brompton porque… bueno, ¡es Brompton! :-)).
  • Vendimos nuestro querido Stokke Xplory y compramos un carrito que también puede acoplarse a las bicicletas (elegimos el trailer Thule Cross, el singolo porque el doble ni siquiera cabía en la puerta de nuestra casa).

Alex va al trabajo en bici todas las mañanas. ¡Siempre salimos en bicicleta para nuestras citas románticas por la noche! Nunca sacamos el auto por la tarde (que me hizo decidir reducir drásticamente la cantidad de actividades adicionales y cambiar a un estilo de vida más slow). Nuestras dos Bromptons + el trailer + las bicicletas Woom de los niños caben en el maletero de nuestro coche, así que organizamos excursiones en bici los fines de semana. Que. Nos. Encanta.

Este es un video de nuestra primera aventura en bicicleta, pusimos a Emily en el tráiler y Oliver fue con su Woom 2, y… nos sorprendió: Emily estaba feliz mirando y charlando y Oliver casi nunca se bajó de la bicicleta, caminó empujándola unos 3 minutos antes de aburrirse y terminar pedaleando la cuesta arriba más dura!

Pensando en los cambios en nuestra vida

Nuestro nuevo estilo de vida me hizo pensar en el cambio en general, que es algo que he estado pensando mucho últimamente tenemos un cambio ENORME muy pronto, algo que me hace sentir igual de emocionada y aterrorizada. El cambio es tan difícil, ¿verdad? Especialmente cuando se trata de cambiar a nosotros mismos, nuestra actitud, nuestra personalidad, nuestros hábitos, salir de nuestra zona de confort.

Pero cuanto más pienso en mis experiencias pasadas y en mis decisiones futuras, más me doy cuenta de tres cosas:

1. Soy la única que puede hacer que el cambio suceda

No quiero pertenecer a esa categoría de personas que anhelan un cambio, pero nunca hacen nada al respecto. Y esto se aplica a todo en nuestra vida, grande y pequeño: deshacerse de ese compromiso que te hace sentir abrumado; cambiar de trabajo; mudarse de casas; comprarse una casa; mudarse de países; despertarse antes; comer más sano; leer más; perder peso; dejar de gritarles a tus hijos; pasar más tiempo de calidad con tu gente; decidir la escalera de prioridades en tu vida…

Hay tanta gente que sabe que un cambio les haría más felices, pero nunca dan el primer paso hacia él. Eso me entristece, así que hoy quiero decirte esto:

Si eres uno de ellos, estas son las buenas noticias: TÚ PUEDES conseguirlo. Hoy. Decide un cambio, comprométete, céntrate en él y empieza hoy. Si lo haces, el cambio no sucederá mañana, no, pero es muy probable que suceda a lo largo del tiempo.

Aquí están las malas noticias: SOLO TÚ puedes hacer que el cambio suceda.

2. Soy el único obstáculo que me separa del cambio real

Nuestra mente es poderosa de la manera más positiva y más destructiva a la vez, y cuando se trata de cambios, hay mucha resistencia. Me parece que nuestras mentes sean maestras en crear excusas para que no hagamos un cambio que puede hacernos más felices. ¿Por qué? Porque tenemos miedo. Porque el cambio da miedo. Porque significa salir de nuestra zona de confort. Porque significa reaprender todo o mucho sobre nosotros mismos, nuestra vida, nuestras prioridades. Y también porque generalmente la situación siempre empeora antes de mejorar.

Cada vez que tengo que hacer un cambio en mi vida, me siento como si estuviera dejando un lago tranquilo y pacífico — lo conocido, lo familiar — para nadar en un río tormentoso e infestado de cocodrilos que termina en una catarata. Es aterrador.

El cambio es siempre para mejor

Todavía no he encontrado una fórmula mágica para dejar de tenerle miedo al cambio. Planificar el cambio, es decir, “comienzo el próximo lunes, el próximo mes, el próximo año”, puede funcionar, aunque también podría crear expectativas poco saludables y un estrés inútil. Despertarse una mañana y decidir “hoy dejaré de hacerlo / comenzaré a hacerlo” también puede funcionar, aunque podría ser un entusiasmo efímero (y además muchas personas no pueden realmente dar un cambio en un abrir y cerrar de ojos).

Cualquiera que sea la estrategia, creo que lo que mejor que funcionó para mí en el pasado es convencerle a mi mente (y empezar a creer realmente) que el cambio siempre es para mejor: no importa si sabes dónde te llevará o no, no importa si tienes éxito o fracasas, no importa si finalmente lo logras o no: al otro lado del cambio, en el fondo de esa catarata, la vida siempre es mejor: eres una mejor versión de ti mismo, te conoces mejor a ti mismo, tu perspectiva es más amplia, tienes una mejor comprensión. Y sí, siempre sobrevives a la caída ;-).

El cambio es difícil. Requiere mucho trabajo, mucho coraje y, a menudo, un salto de fe. Siempre hay progreso, siempre hay regreso. Pero una vez que empiezas, todo te parecerá más fácil.

Decide algo, comprométete, enfócate y empieza hoy. En una semana, estarás feliz de haberlo hecho.

¡Encuentra la cueva!

Y justo cuando estaba a punto de publicar este artículo, me encontré con una de las citas más hermosas que he leído hace tiempo, que habló directamente a mi alma, que es otro signo más del camino que debo seguir.

“Recuerda las sabidurías de Joseph Campbell: “la cueva a la que temes entrar tiene el tesoro que buscas”. Posee el miedo, encuentra la cueva y escribe un nuevo final para ti mismo, para las personas a las que debes servir y apoyar, y para tu cultura. Elija el coraje sobre la comodidad. Elige corazones abiertos sobre armaduras. Y elige la gran aventura de ser valiente y aterrorizado. A la vez.” (del libro Dare to Lead por Brené Brown)