¿Qué te hace sentir completo? (o sea, sentirse solo en un país extranjero)

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El otro día, estaba mirando a Oliver y Emily jugar en parque y me di cuenta de algo que me hizo pensar: rara vez lo hago.

Estoy con ellos todo el día, sin embargo raras veces me siento y los observo jugar cuando estoy en Marbella. Siempre estoy chateando con mis amigas mamás, trabajando en el ordenador mientras ellos juegan en el área infantil o terminando algo en Facebook e Instagram.

Ese día, vi lo mucho que Oliver involucra a Emily en sus juegos, lo mucho que la llama para ir de un lado a otro, cómo la ayuda a subirse por las partes más difíciles, cómo la busca cuando otros niños llegan al parque.

Me di cuenta de que Emily es más independiente en su forma de jugar, que si hay agua y arena puede jugar sola y feliz durante horas, cómo siempre va con Oliver si él la llama, cómo intenta hacer todo lo que él hace sin frustrarse si no lo consigue.

La lista continúa.

Vivir un país nuevo (nos quedamos en el este de Canadá todo el verano 2018) y hacer vida normal — rutina de trabajo, niñeras, mucho tiempo sola con los niños — es hermoso. Me hizo entender de cuánto me gusta viajar y cuánto deseo ir cada vez más hacia un estilo de vida minimalista y nómada.

Sin embargo, aunque me encante pasar más tiempo de calidad con los niños y con Alex, también puede ser extremadamente solitario. Cuando no conoces a nadie en el patio de recreo para chatear; cuando aún no tienes amigos para salir a tomar un café; cuando te cuesta llamar a tus amigos a casa porque la zona horaria diferente hace que sea difícil coincidir.

Pero también descubrí que estar solo es un disparador para el autoanálisis. La soledad es un sentimiento poderoso — uno que no había sentido en años y que nunca me gustó mucho — y funciona de diferentes maneras para diferentes personas. Para mí, hizo que me diera cuenta de tres cosas:

  1. Soy muy exigente cuando se trata de amigos y en realidad prefiero estar sola que tener amistades superficiales. Además, puedo contar los amigos que extraño con los dedos de una mano.
  2. Cuando tienes hijos, sin embargo, los amigos a veces aseguran tu propia supervivencia. La soledad puede obligarte también a encontrar formas creativas y salir de tu zona de confort para crear posibles amistades. Después de la primera semana — cuando noté que una charla en el parque no era suficiente — me fui a imprimir tarjetas de visita y cuando veo que Oliver se conecta con otro niño, le doy mi tarjeta a los padres para tratar de volver a vernos (¡que también es una buena publicidad para mi blog, ¡dos pájaros de un tiro!).
  3. Tan pronto como comencé mis clases de baile aquí (después de 10 días de estar en Montreal) sentí una sensación de alivio de la soledad. Me sentí completa otra vez, en casa. A partir de ahora, cada vez que me mude temporalmente a otra ciudad, encontrar un estudio de baile será una prioridad.

Sentirme entera. Creo que para mí eso es lo que me hace sentir como en casa. Cuando te sientes incompleto, no hay lugar en el mundo que puedas llamar casa, y para mí fue suficiente contestar a una pregunta, “¿Qué me hace sentir completa?” y volver a empezar de allí. Mi familia, mi blog y mi baile es lo que me define y me hace sentir como en casa dentro de mí.

Aún así, no me malinterpretes. La soledad (real o percibida) no es divertida. Pero incluso si eres un ser social como yo, estar solo no es necesariamente malo. Acéptalo mientras te sientas cómodo; luego, sé creativo, rompe tu burbuja, toma la iniciativa y usa la soledad como herramienta para comprender qué es que te hace sentir completo.

Porque a veces la solución está simplemente en encontrar un estudio de baile.

PD. El mismo día que escribí este post, por la tarde estaba paseando con los niños y me sentí llamar. Era una chica que había conocido la semana anterior y que quería saludarnos. Un gesto simple, un saludo con la mano, que alimentó enseguida mi sentido de pertenencia a esta bonita ciudad. Por al fin y al cabo, son siempre las cosas más pequeñas…


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La mujer detrás de las palabras

Me llamo Carlotta, tengo 33 años, soy italiana, estoy casada con un finlandés, y juntos criamos a Oliver (4) y Emily (2) Montessori e multilingües. Estamos vendiendo todo para viajar por el mundo.

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  1. Veronica - julio 3, 2019

    Hola, estoy en portugal, en una provincia, soy peruana vivi toda mi vida en la ciudad….. y bueno actualmente estoy pasando por una tristeza grande…..deberia hacer eso, encontrar algo que me apasione, porque estoy involucrada en un negocio familiar de mi marido. Y la verdad que trato de buscarle el lado bueno de todo, pero no es de mi agrado, me siento ajena a ello. Y pues a veces me dan ganas de regresar a mi país, y abandonar todo. Vine aqui por ttabajo y por mi esposo , dejando a mi hija un tiempo hasta establecerme y poder traerla( mi hija con otro compromiso).
    Pero hasta la fecha Medio año de vivir aqui, no la estoy pasando nada bien, vivo cada día triste , melancolica… y bueno ya te imaginaras… de igual forma gracias por tu blog, me ayuda en algo.
    A pensar que no soy la unica que estoy mal… que hay muchas como tu o como yo.
    Atte
    Vero

    • Carlotta - julio 8, 2019

      Hola Veronica! Gracias por tu comentario Y por tus palabras.

      Si me lo permites, me gustaría sugerirte que cambiaras algo en tu vida. Seis meses son muchos como para no estar feliz todavía donde estás. Busca algo que te gusta, un hobby, un deporte, una idea de negocio tuyo para hacer al lado del negocio familiar, y ¡ve a por ello! Este post lo escribí cuando me quedé dos meses en Canadá, y la primera semana fue difícil sin conocer a nadie, pero pronto busqué clases de baile, las empecé y me sentí ya mejor. Fue hacer algo para mí y me sentí mejor. Inténtalo, por favor, no vale la pena vivir en la tristeza 🙂


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