Quiero ser Paleo

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{gracias a mi querido amigo Charly por su ayuda con la traducción de este texto}

Cuando le comento a la gente acerca de mi estilo de comer — alto en grasas y bajo en hidratos de carbono — todos se convierten en expertos en nutrición. “No es saludable! Cuando haces mucho ejercicio, los músculos necesitan hidratos de carbono! Las grasas son malas, son la que te hacen engordar! Demasiados huevos suben el colesterol! Los extremos no son buenos, hay que comer un poco de todo”… Éstas son sólo algunas de las cosas que me dicen.

Últimamente, tiendo a ignorarlos y cambiar de tema. Aún no están listos para que se le rompan los esquemas (literalmente patas arriba) sobre todo lo que han aprendido acerca de la nutrición.

Pero cuando se trata de personas a las que quiero, intento siempre dedicarles un poco de tiempo para explicar lo que significa para mí ser “Paleo”. No me gusta ponerle etiquetas a mi estilo de comida — porque en realidad se trata sólo de comer alimentos naturales y no procesados, más grasas y menos hidratos de carbono — pero “Paleo” es sin duda la forma más rápida y fácil de definirlo.

En mi casa se come carne, pescado, huevos, verduras, frutas, nueces y se cocina con mucha mantequilla o aceite de oliva virgen extra. Nada de harina, cereales, mais, pasta, pan, pizza, galletas, arroz, patatas, azúcar, dulces, pastelitos. Nuestra dieta es más o menos así:

Mucha investigación

En los últimos tres años, mi marido y yo hemos leído y estudiado una gran cantidad de estudios sobre la alimentación humana y hemos llegado a la conclusión de que la dieta paleolítica es el estilo de vida más saludable que existe.

Es realmente la dieta humana perfecta. No para perder peso o hacer operación bikini, sino para estar sano, prevenir enfermedades, curar alergias y quizás vivir más.

Un comienzo difícil

Al principio, empecé mi camino en la alimentación Paleolítica sólo para perder peso y liberarme de la exclavitud de una relación difícil con la comida — que siempre he autodiagnosticado como trastorno por atracón. Lamentablemente, esas no eran las motivaciones correctas.

Lo único que hacía era volver a caer en el abismo de mis viejos hábitos alimentarios, a veces durante meses, y sentirme incapaz de alcanzar mi meta. Las pequeñas victorias eran siempre seguidas por grandes pérdidas y el deseo de los alimentos “prohibidos” parecía hacerse cada vez más fuerte.

Sin embargo, con el tiempo, algo hizo “clic” en mi mente. Empecé a hacer esta “dieta” más por los beneficios de salud que por bajar de peso. Después de cada período de alimentación poco saludable, volvía a mi estilo Paleo con nueva energía y más motivada que nunca.

Fue entonces cuando dejé de decir “NO PUEDO comermelo” y lo reemplacé con “NO QUIERO comermelo”. Y mis períodos Paleo se hacían cada vez más largos.

El punto de inflexión

En estos años, he tenido tantas confirmaciones de que ésta es realmente la dieta humana más sana y mejor para el hombre, que habría estado loca si hubiera ignorado todas las pruebas y hubiera seguido comiendo ciegamente de la forma que me habían enseñado — la famosa pirámide de los alimentos que nos presentan en el colegio.

Sí, ha sido un camino largo y complicado, casi como el que me alejó de la religión después de muchos años de oraciones por la tarde, iglesias, misa, catequesis, comunión y confirmación.

Incluso hoy en día, no es todo color de rosa. Todavía tengo mis días autodestructivos de alimentos poco saludables. Los postres son mi talón de Aquiles y todavía son mi lucha — eterna, quizás? — más grande, pero poco a poco me he dado cuenta de que no comerlos es un pequeño precio a pagar por ser sana.

Después de casi tres años de pelea, hoy soy 95% Paleo y muy orgullosa de serlo.

¿Qué me ha convencido?

Dos factores principales.

1. Las historias — cada vez más — de gente y amigos de todo el mundo que sufren de esclerosis múltiple, autismo, diabetes, enfermedades degenerativas o alergias graves de cualquier tipo… y que han mejorado de manera significativa tomando una decisión relativamente simple (en comparación con los tratamientos invasivos para toda la vida): han cambiado su dieta. He escrito sobre una de estas historias aquí (en inglés).

2. La idea de criar a mis futuros hijos. Entre otras cosas, quiero que mis hijos tengan una relación saludable con la comida y entiendan profundamente los alimentos. Y sólo hay una manera para que esto pase: que yo misma sea el ejemplo.

¿No echas de menos los postres?

¡Claro que sí!

Pienso en un una tarta de queso con mermelada de frambuesa y se me cae la baba. Pero me estoy acostumbrando. Cada vez los extraño menos. Y cuando cedo a la tentación, es cada vez menos adictivo. Me encantan, pero ahora sé que no los necesito.

La última vez que comí una pizza entera, me sentí tan hinchada y “borracha” — como después de una noche de fiesta, cuando duermes una hora e vas directamente al trabajo — que ahora si me encuentro en una fiesta donde todo el mundo come pizza, quizás la pruebo, pero me pido una buena carne.

Mi estrategia ganadora

Mi marido y yo tenemos una estrategia perfecta: nos concentramos en lo que podemos controlar y no nos preocupamos por lo que no podemos controlar.

Por supuesto, este principio se puede aplicar a cualquier cosa en la vida, pero esta es otra historia.

  • Cuando vamos al supermercado, no compramos ninguna comida “prohibida” — tartas, pan, helados, pizza congelada, dulces, harina, azúcar… Tampoco patatas. Compramos sólo alimentos saludables que nos hacen sentir bien.
  • Compramos chocolate negro (85% o 90%), que se ha convertido en nuestro pequeño capricho. Me gusta terminar el almuerzo con algo dulce y era siempre un gran problema hasta que me acostumbré a comer (y adorar) el chocolate negro. Problema resuelto.
  • Cuando vamos a fiestas de cumpleaños o cenas, no nos preocupamos por no poder comer nada. Comemos lo que hay, eligiendo comida sana (si hay); y si queremos un trozo de tarta, una ensalada de patatas o una empanadilla… sabes qué? Nos la comemos. Al dia siguiente volvemos a la normalidad.
  • Nos encanta el helado y lo comemos de vez en cuando (en verano hasta uno por semana!). Algunas cosas sólo hay que aceptarlas. 🙂

¿Dónde sacas la energia si no comes hydrates de carbono?

Yo como hidratos de carbono, muchos de hecho. La fruta y la verdura están llenas de hidratos de carbono. Lo que no como, son los hidratos procesados — todos los alimentos producidos o modificados en fábricas y llenos de basura (colorantes naturales (naturales?), extracto de levadura, proteína de soja, ácido cítrico, saborizantes artificiales…).

Antes de la agricultura, la gente no tenía hidratos de carbono artificiales, procesados. Comían solo los hidratos de carbono de los alimentos que se encontraban en la naturaleza, como frutas y verduras. ¡Y aún así conseguían correr tras una gacela y cazarla para cenar!

Claro, la esperanza de vida era mucho menor, pero porque los riesgos que enfrentaban todos los días eran mucho más altos. Como dice mi artículo paleo favorito:

Dad a esos cazadores-recolectores la tecnología moderna y la medicina que tenemos hoy y estoy seguro de que su esperanza de vida excedería la nuestra facilmente.

Nuestro cuerpo está diseñado para trabajar con muchos menos hidratos de carbono de los que comemos.

Lo “Paleo” está por todas partes

Cada vez más personas en todo el mundo (también en España e Italia, donde nunca habría pensado fuera posible) escriben sobre la dieta Paleo y sus beneficios. Cada vez más personas se convierten a Paleo. Cada vez más personas se curan con esta dieta.

Países enteros, como Suecia que fue pionera en Europa, están cambiando las pautas alimenticias a favor de una dieta alta en grasas y baja en hidratos de carbono.

Quiero ser sana, quiero ser paleo

Hay muchas cosas que no podemos controlar en nuestras vidas. El tabaquismo pasivo en la mesa a nuestro lado al restaurante, el que nos golpea por detrás en un semaforo, la cantidad de publicidad y anuncios que tenemos que que aguantar todos los días…

Pero podemos controlar lo que ingerimos. Podemos decidir qué comer y qué no. Podemos ser sanos. Podemos ser Paleo.

¿Yo? Yo quiero ser Paleo.

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La mujer detrás de las palabras

Me llamo Carlotta, tengo 33 años, soy italiana, estoy casada con un finlandés, y juntos criamos a Oliver (4) y Emily (2) Montessori e multilingües. Estamos vendiendo todo para viajar por el mundo.

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  1. Enhorabuena Carlotta por tu espendo blog.
    Me encanta la dieta paleo. Llevo tiempo practicándola. Me gusta que haya cada vez más páginas webs hablen sobre sobre la dieta paleolítica para dar a conocer este estilo de vida.
    En mi blog, recién estrenado también hablo también sobre estos temas. http://dietapaleoweb.net

    • Carlotta - junio 20, 2016

      Gracias Juan Carlos, lo miraré sin duda! Yo como ves trato solo de mis experiencias personales porque creo que de blog de teoria ya hay muchos 🙂 pero seguro que la dieta paleo es fenomenal y en mi opinión la única saludable al 100%.


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