La Tela di Carlotta
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Los terribles 2 años

nov 22, 2020

Contesto todos los días a padres que me piden ayuda con sus hijos de 2 años y aunque hablo mucho de eso en mis cursos online para padres (solo en italiano por el momento), he decidido escribir algo aquí también, porque espero que pueda resolver dudas y crear más empatía y comprensión hacia estos pequeños humanos altamente incomprendidos.

Los dos años son un período de transición interior muy fuerte. Los niños se encuentran en medio de la fase de autoafirmación en la que se están dando cuenta de que son personas por derecho propio, diferentes de mamá y papá y con su propia capacidad de decisión: de hecho, esta fase suele comenzar cuando el niño dice el primer NO y "termina" cuando se reconoce a sí mismo como un individuo – comienza a hablar de sí mismo como "yo" o se reconoce en el espejo. Para tener más empatía, a menudo me gusta imaginar que el nivel de confusión mental de un niño de dos años es "similar" al de un niño que entra en la pubertad, pero con mucha menos capacidad para racionalizar y comprender lo que le está sucediendo. Es una mezcla explosiva.

No es sorprendente que en inglés los llamen terrible twos (los terribles dos años), porque las crisis son frecuentes y, a menudo, impredecibles e inconsolables. A estas crisis las llamamos "rabietas", pero en realidad los gritos, el llanto y las manos son las únicas herramientas que tiene el niño para mostrar lo que siente.

¿Cómo ayudarlos?

Te dejo algunas ideas:

  1. Comprenderlos y empatizar, incluso más que antes.
  2. No pierdas la calma, nuestra calma es su calma. Es difícil, sobre todo si como yo tú tienes poca calma, pero si yo lo he conseguido yo, tú también puedes.
  3. Mantener el orden físico y mental. En esta fase, los niños tienen un sentido del orden muy fuerte (muy fuerte es quedarse corto, el orden es la quintaesencia de su ser) y entran en crisis cuando se altera el orden, aunque sea mínimamente (esperan pasta con queso y llega con tomate, papá le pone los zapatos pero mamá suele hacerlo, un día nos ponemos el pijama antes de cepillarnos los dientes). Esto no significa que ahora debamos mantener una rutina rígida y nunca cambiar una coma de nuestros días (yo soy partidaria de las rutinas flexibles y salir de la zona de confort), sino simplemente estar más atentos a lo que cambiamos y más comprensivos cuando un cambio provoca una crisis: para nosotros es un libro en el estante equivocado, para nuestros hijos es un huracán interior.
  4. Ofrecer aún más comprensión y empatía durante los cambios: la llegada de un hermanito/a, una mudanza, el inicio de clases, dejar el pañal, cambio de estación que nos mantiene en casa en lugar de ir al parque, un virus que amenaza el mundo. Todos estos son cambios importantes y, a veces, dolorosos y difíciles de entender para un niño pequeño: no tenemos que quitarles el dolor, pero debemos estar más presentes y ofrecer más tiempo de calidad.
  5. Cuidarnos a nonostros mismos: esta edad es sumamente complicada y es fácil sentirse frustrado, culpable, enojado, abrumado y así empeorar la situación. Es normal. Debemos hacer todo lo posible para cuidarnos (hacer ejercicio, aunque sea unos minutos al día, siempre ayuda) y dedicarnos un tiempo de calidad (incluso solo una hora a la semana y 10-15 minutos al día).

Esta es una edad maravillosa, para mí la más hermosa que existe de los niños pequeños. Si pudiéramos entender a nuestros hijos e ir más allá de las crisis (por frecuentes que sean), podríamos vivir esta edad mágica con mucha más serenidad.

Ideas:

  • Aplicación "7 minutos": 7 minutos de ejercicio al día es algo que todos, todos, todos podemos hacer.
  • 1 hora a la semana para un pasatiempo en solitario, sin peros Un libro, una lección de baile, un paseo en bici, gimnasio, bordado, una cena con amigos… pase lo que pase, importa que cada padre encuentre la manera de conceder este tiempo al otro, sin resentimientos y sin culpa.
  • 15 minutos al día: si pasas la tarde en casa con los niños, cuando llegue el otro padre, tómate 10-15 minutos para ti. La crianza de los hijos está formada por dos personas y debe ser 50-50. Solo vosotros padres podéis decidirlo.

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