La Tela di Carlotta
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Un cambio de vida siempre expande tus horizontes

jun 30, 2016
Un cambio de vista es la mejor manera para entender lo que estamos dando por hecho.

En mis últimos posts, prometí que te contaría más sobre nuestra reciente decisión de cambiar nuestro estilo de vida—drásticamente, para ser honesto.

Para que entiendas que significa, tienes que saber que en los últimos diez años hemos vivido en una de las mejores zonas de Marbella y en los último cinco años en una de las urbanizaciones más bonitas de la ciudad. Tuvimos suerte: cuando alquilamos, el mercado estaba abajo y nos dieron una muy buena oferta (para la zona) para nuestro apartamento, un espacioso dos dormitorios en primera línea de playa. En el último año, sin embargo, el mercado ha vuelto a subir y los pisos han vueltos a sus precios normales (y hablo de un aumento del 50%).

Estaba claro que a esta cifras, con sólo dos dormitorios y nuestro segundo monito en camino, no podíamos quedarnos allí. Y tuvimos que tomar una decisión: o bien encontrar otro apartamento en la misma zona y pagar más por menos calidad; o mudarnos a una zona diferente, menos buena, donde nos ahorraríamos (bastante) dinero en alquiler.

Puede que no suene como una decisión difícil, pero lo fue.

Hemos vivido en un paraíso durante años, rodeados de plantas y flores tropicales, donde todo era tranquilo por la noche y los pájaros nos despertaban cada mañana. Desde la terraza veíamos la montaña por un lado y el mar por el otro. Hemos vivido entre extranjeros y turistas, que me encantaba. Me encanta la diversidad de culturas, de idiomas y experiencias de vida que hemos encontrado allí. Hemos conocido a personas maravillosas, educadas, amables que apreciamos mucho. Cuando salíamos de casa, teníamos la mejor parte del paseo a 30 segundos, cafés bonitos (aunque caros) a dos minutos, y el centro de la ciudad a 10 minutos.

Hay que admitirlo, nos hemos mimado. Yo primera, porque trabajando de casa sienta bien recibir a mis estudiantes en este entorno. Eso es el problema del estatus, si aprendes a preocuparte por ello, es muy difícil dejarlo ir.

Así que no, abandonar todo esto no fue una decisión fácil para nada. Nos daba miedo renunciar a todo esto. Y además es difícil decir que no a lo que puedes permitirte—tal vez haciendo un esfuerzo más—por hacer lo que es correcto. Pero la verdad es que hemos vivido los últimos cinco años de la manera en que podríamos vivir cuando nos jubilemos de nuestros ahorros dentro de 20-30 años… Pero para conseguirlo teníamos que cambiar algo. Era el momento de dejar de cambiar nuestra futura seguridad financiera por placer personal y, sí, también por un poco de estatus.

Así, por primera vez en mucho tiempo—después de muchas decisiones cuestionables dictadas por nuestros estándares altos y permitidos por dos buenos ingresos—elegimos olvidarnos del estatus, de la apariencia, de nuestras preferencias, y tomar la decisión correcta.

Nos mudamos a una parte de la ciudad que no es exactamente a nuestro gusto, no está cerca de la playa, no es ideal para andar porque queda en una cuesta arriba y es más lejos de cafeterías y restaurantes bonitos. Las calles huelen a veces y no son tan limpias (que desafortunadamente refleja la gente que vive aquí). Los únicos sonidos son los del tráfico y de los trabajadores. No es la mejor zona, para nada.

Sin embargo, el piso es bonito, tiene tres dormitorios y está totalmente reformado (que es bastante raro por aquí). El barrio es animado y a los dueños de las pequeñas tiendas realmente les importa si compras de ellos, ya que podría hacer la diferencia al final del mes. Y todo (no sólo el piso) es más barato, del tipo que pagas tu usual crema de pañal de la farmacia un 30% menos!

Mentiría si dijera que va a ser fácil adaptarse, pero esta decisión nos hace sentir bien y estoy orgullosa de nosotros por haberla tomado.

Y curiosamente, tan pronto como dijimos “vamos a hacerlo!”, todo el miedo del cambio desapareció. Nos sentimos hasta liberados. Y tenemos ganas de comenzar esta aventura, probar un estilo de vida diferente, descubrir algo nuevo sobre la ciudad, otras personas y nosotros mismos, explorar nuevos límites y aprender (y eventualmente enseñar a nuestros hijos) que como somos—honestos, amables, cariñosos, respetuosos—triunfa siempre sobre lo que poseemos.

A veces, en la vida, el miedo al cambio nos bloquea. El estatus nos bloquea. Las apariencias nos bloquean. Pero que nos guste o no, la gente siempre mirará nuestro coche, nuestra casa, nuestra ropa, nuestros accesorios y leerá en ellos nuestro estatus. Todos deberíamos tratar de aprender a dejar ir el estatus.

Dejar ir la idea de que siempre hay que “subir” es liberador. Y hemos aprendido que a veces lo que algunas personas—las que siguen atrapadas en su propia jaula de estatus y apariencias—ven como “bajar” en realidad para nosotros es crecer y tomar decisiones (más) inteligentes para un futuro mejor.

Y, a veces—no siempre—es tan fácil como decir “vamos a hacerlo”.

Si estás interesado en leer más sobre el tema te recomiendo estos dos libros…

Money for Something (disponible también en español), Matt Henderson

El milionario de la puerta de al lado (The Millionaire Next Door), Thomas J. Stanley

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