La Tela di Carlotta
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Cuida de la mujer detrás de la madre

ene 22, 2021

No.

Ya no acepto que una madre me escriba "No tengo tiempo para mí"; "Mi marido siempre está fuera"; “Estoy sola en este viaje”.

Siempre madres.

Solía ​​ser más flexible con esta narrativa, pero ya no. Porque sé que a largo plazo no funciona.

Lo sé desde hace años, desde que en mi curso online escribí sin filtrar lo que pienso sobre la importancia de nutrir a la mujer detrás de la madre y cientos de madres me lo agradecieron, muchas veces entre lágrimas.

Entendí que esta narrativa era obvia para mí, pero no para todas.

Y así lo repito.

Un tipo de educación alternativa, más consciente y a largo plazo puede coexistir con cualquier madre, pero no puede existir si la madre no se cuida a sí misma primero. Si no CREA tiempo para sí misma. Si no escucha sus propias necesidades. El mayor obstáculo en la maternidad no son las emociones de nuestros hijos, son las nuestras.

A menudo me preguntas cómo logré cambiar mi naturaleza, educar con calma, controlar mis emociones. De cuatro formas:

  1. Aceptar que no siempre lo consigo.
  2. Con muchos pequeños cambios diarios, como los que siempre te cuento en mi blog.
  3. Sobre todo: cuidando a la mujer detrás de la madre. Siendo egoísta, de un egoísmo constructivo, que ayuda a mejorar. A menudo, incluso eligiendo lo que me hace sentir bien sobre mis hijos.
  4. Exigiendo que la genitorialidad se haga en dos, porque somos dos. No solo exigiendo que mi marido esté allí, que nos haga su prioridad, que sea padre como yo, ni más ni menos. Pero también confiando en él. Dejándo que se apañe. Dejando que encontrara sus propias formas de calmar a los bebés que lloraban porque querían que los durmiera yo, pero yo estaba en mis clases de baile o cenando con amigas.

Alto contacto sí, siempre.

Seguir al niño sí, siempre.

Evolucionar como padre sí, siempre.

Educar a largo plazo sí, siempre.

Cancelarme como individuo NO, nunca.

Cuide de la mujer detrás de la madre. Porque sin ella no hay mamá, no hay niño, no hay pareja y no hay evolución.

Yo vengo primero, siempre. Tú vienes lo primero, siempre.

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¡Lo sé! Yo tampoco quiero que se acabe.